Decir que Barcelona es un club vanguardista puede ser un lugar común. Pero basta conocer cómo trabajan internamente y descubrir los departamentos abocados a la innovación deportiva para reafirmarlo: en el fútbol, ninguna institución lleva la frontera del conocimiento tan lejos como el Barcelona. Javier Fernández es uno de los encargados de que eso ocurra. Venezolano radicado en la capital de Cataluña, es el “Head of Sports Analytics”. Lidera a un equipo enfocado en analíticas tácticas deportivas. Ingeniero informático, está haciendo un doctorado en el club, y se ocupa de formular modelos estadísticos para estudiar el juego. Uno de sus últimos trabajos, coescrito con Luke Bornn, trascendió en el ámbito académico. Se llama “Wide open spaces” y es un modelo estadístico –o una técnica estadística– para cuantificar la creación de espacios. Fernández será uno de los oradores en el evento madre del Barcelona Innovation Hub el próximo 14 de noviembre, cuando organicen el Football Coaches Summit, un evento de un día con dos tracks: uno para entrenadores y otro para analistas de datos donde expondrán figuras relevantes.

Javier Fernández: Jefe de Análisis Deportivo del Barcelona FC

“Barcelona hace años formó un departamento en Ciencias del Deporte con la intención de mezclar la información del experto humano que el club tiene en el deporte –un preparador físico, un analista táctico, un entrenador– con el conocimiento de datos de primer nivel para así ir construyendo las bases para comprender el fútbol a partir de los datos”, explica Fernández en una entrevista con ANALÍTICA SPORTS. El encargado de ese grupo se llama Raúl Peláez quien es, además, analista de videos en el cuerpo técnico de Ernesto Valverde. En Barcelona, la conexión entre métricas y fútbol es una receta que se aplica a diario. “Yo estoy enfocado en analizar datos que suelen aplicarse más para preguntas tácticas: eventos del juego y la data de tracking, que es de donde creemos que podemos explicar mejor lo que pasa en el campo. Nuestro objetivo final es responder preguntas para los entrenadores”, detalla.

-¿Hace cuanto tiempo el Barcelona tiene este departamento?

-Se hacían cosas desde que existe el concepto del GPS en el fútbol y los futbolistas pueden llevar el dispositivo. Barcelona es muy abierto a incorporar tecnología, darle vueltas, y ver cómo va calando. El departamento, oficialmente, lleva al menos cinco años. Es un proceso de evolución en el que vas conociendo cosas hasta formar un grupo especializado en esa materia. Pero no somos un grupo separado, sino integrado continuamente con preparadores físicos, analistas, entrenadores. Somos un grupo de apoyo.

-¿Brindan apoyo exclusivo al fútbol profesional, al Barça B, o a todos los equipos del Barcelona?

-Es trasversal. Intentamos prestar servicio a cuanto deporte del club pueda generar datos. El fútbol es claramente el acento principal para comenzar, también teniendo en cuenta que allí el análisis basado en datos está más atrasado en comparación al básquet o al béisbol. Pero estamos intentando dar servicio a cada equipo del cual podamos tener datos de eventos y tracking data de calidad, que son el Barça B y el primer equipo. Ahora estamos enfocados en ellos.

Johan Cruyff

 

-Hablás del tracking data: ¿sos de los que piensan que estudiar los eventos off-ball es la gran última tendencia de análisis de datos en el fútbol?

-Sí, y los clubes lo entienden cada vez más. Sin embargo, lo trascendental es las preguntas que le quieras hacer al tracking. En el análisis de datos vinculados al fútbol decimos que hay que conocer muy bien a la persona para la cual trabajas –en este caso, el entrenador– para comprender sus preguntas. Luego debemos ver qué preguntas son realmente relevantes para ellos, y conseguir la data correcta para responderlas. Hoy en día hay una tendencia global en el análisis de datos: responder preguntas con los datos que tienes, no con los correctos. Así surge la idea de por qué vemos tan importante los datos de tracking, la posición de los 22 jugadores y de la pelota. En el paper citamos a Johan Cruyff, que es una referencia para el mundo Barça, y tiene una frase que dice: “¿Qué pasa en los 87 minutos en los que el jugador no tiene la pelota?”. Si reducimos al fútbol a una sola palabra, es espacios. Y para hablar de espacios no podemos hablar de eventos clásicos, sino de posicionamiento. Debemos llegar al tracking para contestar esas preguntas.

-Yendo al trabajo que hicieron sobre espacios, ¿cuál fue la necesidad que vieron para cuantificar el valor del espacio en el campo de juego?

-El primer elemento, el clave, es que el concepto de espacios está en el fútbol en todas partes: “ocupa el espacio”, “ataca el espacio”, “deja el espacio libre”, “atrae jugadores para generar espacios”. Todo es espacios. Entonces claramente hay una idea clara de cuándo hay y cuándo no hay espacios. Ahora, para sacar una métrica que nos permitiera trabajar con algoritmos, necesitábamos cuantificarlo. En el fútbol, el modelo utilizado para medir espacios era el diagrama de Voronoi que dice, básicamente, que un punto en el espacio es dominado por el jugador que está más cerca de ese punto. Pero cuando lo mirábamos, podíamos ver que había puntos en el cual el espacio parecía estar distribuido entre varios jugadores. No nos parecía aplicable ese modelo. Nos parecía que hacía falta un modelo que se pueda aplicar en cualquier punto del terreno de juego una idea de cuánto controlamos el espacio. Y eso se llama Pitch Control. La siguiente pregunta que nos hicimos fue cómo sabemos cuál es la probabilidad de controlar. Creamos una superficie de influencia en base a la posición del balón y a un modelo de cuánta sería la influencia de un jugador en la zona. Unimos todo eso y nos da cuánto controla el equipo cada punto. Cuando un jugador se mueve a una zona donde no controlaba nadie o donde había poca influencia y ahora sí controla el equipo, entonces ocupas ese espacio. Y si al mismo tiempo dices que el valor de ese espacio es alto, estás aumentando el valor del espacio controlado. Buscamos crear un modelo que nos mida espacio: nos preguntamos si tiene que ver con la localización física, con los movimientos de los jugadores, con el balón. Y diseñamos un modelo simple que cualquiera pudiese tocar, modificar o implementar de acuerdo a su interpretación o sus datos. Nuestra misión ahora es abrir puertas y que el conocimiento entre y salga, así que no tenemos problema en compartir cómo lo estamos haciendo. Estamos seguros de que el modelo puede ser mejor, y si es mejor, vamos a aprender todos.

-En tu trabajo hablás mucho de las posiciones dominantes: quiénes están en esos sitios y cómo llegan. Y hacés énfasis en Messi. ¿Pensás que una de sus grandes virtudes es la ocupación de espacios dominantes, más allá de sus cualidades técnicas?

-Sí. Hay una cosa muy vieja en el fútbol, una pregunta que siempre está: ¿hace falta correr más o mejor? En la televisión nos presentan distancias recorridas en metros, y ya es sabido que solo el esfuerzo físico no habla del fútbol. Ahí pasamos al concepto de juego sin balón: cómo te posicionas en el espacio y cómo lees el partido o la jugada para estar donde debes estar, y cómo lo lee el equipo entero para que eso pase. Trabajando en el estudio comenzamos a medir a los jugadores, y vimos que Busquets, Iniesta y Messi aparecen muy arriba. Siempre creímos que los rankings no dicen mucho porque el fútbol es muy variado, pero ver tres jugadores con mucho ADN Barça, con roles muy diferentes, apareciendo en niveles muy altos en la calidad de ocupación del espacio, dice algo. Cada uno lo hace a su manera y según su rol, pero es una característica determinante de la calidad que luego reconocemos visualmente: decimos “bueno, este es bueno”, y tiene mucho que ver también con lo que hacen sin el balón. Pienso que Messi es un súper fuera de serie,  y siempre está alto en todo, incluso en cosas que no corresponden a su posición.

“Descubrimos que Messi tiene una alta generación pasiva de espacio. Eso significa que el grupo entero trabaja para hacer el pase y genera espacios más allá de sus movimientos propios..”

-¿Por ejemplo? ¿Dónde te sorprendió?

-En algo que ahora ve más: en los pases y cuándo hace el pase, y en pases que superan líneas. Cómo lee la jugada en tres o cuatro segundos antes. Es una habilidad donde se hace cada vez más fuerte. Especialmente en los espacios nos pareció increíble. Cuando intentas segmentar cómo se ocupan esos espacios, hay dos maneras de hacerlo: corriendo o en una velocidad inferior al trote, que significa que no debes dar una carrera específica al espacio que reconoces, sino que llegas andando. Descubrimos que Messi tiene una alta generación pasiva de espacio. Eso significa que el grupo entero trabaja para hacer el pase y genera espacios más allá de sus movimientos propios. Esa es buena parte del juego del Barcelona: mover la pelota para crear esos espacios. Pero Messi es capaz de llegar andando a un espacio de altísimo valor. El tema es que si los espacios de alto valor son reconocidos por todos los jugadores, ¿por qué el resto debe llegar corriendo y él puede hacerlo andando?

“Messi puede llegar andando a espacios de alto valor”

-¿Por qué?

-Porque identifica con varios segundos de anticipación qué es lo que va a ocurrir, y hace cosas que no van con la inercia de la jugada. Por ejemplo: cuando el rival entero se repliega, él puede frenar un segundo para luego andar hacia la zona donde el espacio se va creando. Lo reconoce uno o dos segundos antes de que pase. Llega al espacio de alto valor sin un esfuerzo físico mayor: camina porque no le hace falta correr. Pero la virtud real es su inteligencia del juego: cómo lee la jugada, cómo sabe que la pelota va a llegar a ese lugar no en un segundo sino en un momento. Eso fue lo más sorprendente de ver. En la presentación del estudio hacíamos una referencia mitad broma mitad verdad y es que justo había sido el clásico contra el Rea Madrid cuando decidió el partido con un par de jugadas y la prensa comenzó a hablar de cómo a pesar de que Messi corrió poco en el partido había hecho grandes jugadas. Nuestros datos muestran que se ubicó fenomenalmente, que fue capaz de estar donde debía estar. Eso depende mucho también del rival y de sus compañeros, pero lo bonito fue ver cómo más allá del esfuerzo evidente –correr, luchar, chocar– él es capaz de hacer manifiesta esa inteligencia del juego: sabe dónde debe estar en el momento correcto.

-¿Creés que es una combinación de su capacidad de lectura del juego con cierta confianza en un sistema de juego que en algún momento le va a generar el espacio?

-Aquí hay un comentario típico de la prensa que dice que a los jugadores nuevos les lleva tiempo adaptarse. Hubo jugadores de calidad espectacular que vienen de sistemas de juego diferentes y dicen que el juego aquí es muy rápido o que deben aprender muchas cosas nuevas. Yo pienso que no es casualidad que cuando analizas la ocupación de espacios también aparezcan Busquets e Iniesta. En realidad, todos están bien. Pero hay ciertos jugadores que realzan sobre el resto. Ahí creo que se hace manifiesto que el equipo también juega para el equipo.

-También destacás que Messi es un grandísimo generador de espacios para sus compañeros. ¿Cuánto tiene que ver con eso que él sea Messi y concentre atención de sus marcadores?

-Y sin embargo, aunque sea Messi, es capaz de ir caminando hacia espacios. A veces me pregunto cómo pasa esto. Decimos aquí que el primer atractor es el balón: atrae a todo el mundo naturalmente. Pero las jugadas sin balón donde un futbolista hace un desmarque para arrastrar marcadores son fundamentales. No hablo de fútbol porque no soy entrenador, pero con los datos claramente es fundamental porque es el proceso de desordenar al rival: el movimiento arrastra gente para generar un espacio y así tener chances de marcar. Entonces, claro: si el atractor principal es el balón, hay jugadores que son naturalmente atractores por el reconocimiento del peligro que pueden generar. Por supuesto, no solo lo hace bien, sino que lo busca hacer, es una parte fundamental de un modelo de juego: atraer, circular. Messi es buenísimo en eso. Al final, si el balón viene a ti, atraer es fácil. Pero yo creo que desde el punto de vista de datos es analizar eso: cómo se ayudan esos jugadores y qué sistema, o según qué pasa, uno le puede generar valor a otros simplemente con movimientos, con estar en una constante dinámica. No se mueven para pedir el balón: ven que si se mueven atraen a alguien y generan un espacio.

“Los jugadores que corren mucho se ganan a la afición, pero luego, para analizar el valor en el campo, yo analizaría cómo están contribuyendo los jugadores contextualizado con qué está pasando..”

-Entonces, ¿esas caminatas de Messi no son desconexiones del partido?

-Yo dudo mucho que se desconecte más de lo que lo puede hacer otro jugador. Sí creo que en este nivel y con esa calidad de jugadores hay una lectura muy grande, muy poderosa, de cómo podemos hacer para ganar el partido. Lo que pasa es que el fútbol es complejo, es variado, y depende de cómo te marquen, cómo estés físicamente, qué pide el entrenador. Pero si tuviese que responder algo, en vez de decir si se desconecta o no, estudiaría qué pasa en esos momentos en donde creemos que se desconecta. Ver qué pasa. A lo mejor creemos que está desconectado pero está atrayendo a un punta, o a un defensa, y está abriendo un espacio. Lo que pasa es que en el fútbol, si lo vemos como espectadores, nos gusta ver la acción, el toque del balón: los jugadores que corren mucho se ganan a la afición, pero luego, para analizar el valor en el campo, yo analizaría cómo están contribuyendo los jugadores contextualizado con qué está pasando.

-¿Se puede decir, finalmente, que Messi es casi tan influyente cuando camina que cuando corre?

-Yo más bien diría que puede hacer muchas cosas caminando.

Nicolás Rotnitzky

Redactor Analitica Sports

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