Una pelea en las gradas. Un comportamiento inapropiado viralizado en redes sociales. Cualquier situación que escape de la normalidad. Son todas hipótesis de conflicto que envuelve  a los fanáticos y que activa de inmediato la intervención de las autoridades. El resultado puede ser quitarle el FAN ID al espectador y en el peor de los casos, deportarlo. ¿Pero cómo sucede todo tán rápido?

Mundial de Rusia: Un centro de coordinación internacional velará por la seguridad

 

Rusia 2018 es el acontecimiento deportivo en el cual el país organizador dispone de la mayor cantidad de datos cruzados que se hayan generado alguna vez. El uso del FAN ID implica haber otorgado información personal que luego se coteja con la información de los controles fronterizos: los fanáticos suelen entrar a Rusia por avión. Pero el nudo central está en los datos biométricos que se obtienen desde las cámaras del estadio en los casos de incidentes producidos durante los partidos.

Rusia instaló, según cálculos de especialistas en datos biométricos, no menos de 500 mil cámaras en estaciones de tren y de metro para obtener imágenes de todas las personas que circulan por esos lugares. La suma de información se completa con un registro que tienen que hacer los visitantes para que las autoridades sepan donde están alojados. Es un trámite que deben hacer los hoteles y los dueños de los departamentos y casas cuando el fanático recurre a plataformas como AirBnB.

“Según cálculos de especialistas, se instalaron no menos de 500 mil cámaras en estaciones de trenes y metro…”

Una vez recogida la información desde las imágenes de video, “matcheadas” con las bases de datos y el registro del lugar donde vive el visitante, en apenas un par de horas los que cometen desmanes son rápidamente identificados. Luego, los tratados de cooperación entre los gobiernos, hacen el resto.

Redacción Analítica Sports

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