Si bien parece una verdad revelada y aceptada unánimemente, aún existen muchos escépticos en diferentes estamentos del fútbol, uno de los pocos deportes que todavía se rehusa o ve de reojo al uso de la tecnología y la aplicación de los datos. La discusión en torno a la aplicación del VAR, por ejemplo, fue candente durante los últimos años. Varias corrientes futbolísticas, incluso, desestiman el análisis de diferentes estadísticas para utilizarlas en función del rendimiento de su equipo.

Jorge Sampaoli, por caso, escribió en la previa del Mundial en su libro “Mis Latidos”: “Yo no planifico nada. Todo surge en mi cabeza cuando tiene que surgir. Brota naturalmente en el momento oportuno. Odio la planificación. Si planifico, me pongo en el lugar de un oficinista. Soy el de Alumni del 91. El fútbol no se estudia; se siente y se vive. Parto desde ahí. Yo soy de la calle; negar eso es imposible. Es raro que me hayan puesto la etiqueta de planificador. No sé a qué obedece”. Esa declaración de intenciones, apenas una demostración, plasma de forma contundente que aún hoy existen técnicos que desestiman la planificación y la oportunidad que dan los datos de explicar o predecir el trámite de un partido, como ha profundizado en más de una oportunidad el equipo de ANALÍTICA SPORTS LAB.

Los más reticentes esgrimen múltiples argumentos: que no hay tiempo, que los datos no demuestran nada, que no son relevantes ni contundentes y que el fútbol no puede ser un deporte previsible. El último Mundial fue una prueba cabal de que el estudio es desequilibrante: de los 169 goles, el 43,19% -73- se convirtieron desde una pelota parada.

En ese mismo torneo, Didier Deschamps, técnico que lideró a Francia hacia la Copa del Mundo en el último certamen celebrado en Rusia, demostró por qué pertenece al grupo de los que adoptaron el laboratorio como un método más para mejorar el rendimiento de su selección.

Amazing post-match analysis by Didier Deschamps after France – Australia

Francia había vencido por 2-1 a Australia en la primera fecha de su grupo. Sin embargo, el nivel de su equipo, deslucido, había estado lejos de alcanzar el techo de su potencial. Consumado el triunfo, el día después, Deschamps analizó la victoria frente a sus jugadores. Crítico, les explicó con datos los detalles de su rendimiento colectivo e incluso puntualizó en algunos nombres propios. La charla salió a la luz una vez finalizado el certamen, en el cual se consagró frente a Croacia en la final. Por si hacía falta, el campeón del mundo legitimó que el análisis y los datos llegaron para quedarse en el fútbol.

 

 

Redacción Analítica Sports

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