Final de la Copa Argentina de 2018, definición por penales. Matías Carruzzo define la serie en el cuarto disparo, corre a abrazarse con su compañero Nestor Ortigoza. Es el tercer titulo que consiguen en tres equipos diferentes, ninguno de ellos (Argentinos Juniors, San Lorenzo y Rosario Central) habitualmente ganadores de las competiciones obtenidas (Primera División, Supercopa Argentina y Copa Argentina) ¿Casualidad o química?

Seguramente no conozcan al volante que jugó el mundial para Paraguay ni al ex defensor de Argentinos Juniors, pero mucho kilometros al norte, un grupo de Investigadores del McCormick School of Engineering analizaron los resultados de múltiples temporadas en distintos deportes en conjunto e incluso algunos eSports colaborativos y llegaron a una conclusión: compartir equipo con compañeros con los que triunfaste en el pasado amplía las posibilidades de victorias en el futuro.

El estudio fue publicado por la prestigiosa revista Nature (https://www.nature.com/articles/s41562-018-0460-y), y es el resultado de un análisis estadístico que incluyo información proveniente de cinco datasets diferentes: Partidos de la NBA y de la Premier League inglesa (EPL) jugados entre 2002-2013, de la Premier League india de cricket (IPL) desde el 2008 al 2012, y diez años de la Major League Baseball (MLB) contando desde 2002. Además revisaron todos los logs de enero a noviembre de 2011 del juego de batallas online  “Defense of the Ancients 2”.

Iniesta y Xavi, campeones en distintos equipos del Barcelona y la Selección de España

Para cada deporte, los investigadores determinaron la habilidad general de un equipo (cuantificando los atributos de cada jugador), calculando los promedios en categorías estadísticas clave, como puntos y las asistencias por juego en la NBA, los goles y los remates en el fútbol.  También midieron la cantidad de veces que un par de jugadores formaron parte del mismo equipo ganador, una métrica que llamaron prior shared success (PSS) cuya traducción es algo así como éxito compartido previo.

Además de dar cuenta de las habilidades individuales de cada miembro del equipo, los investigadores midieron las interacciones repetidas entre los jugadores, cuantificando el grosor de un enlace de manera proporcional a las interacciones exitosas, una metodología basada en el análisis de redes que guarda cierta similitud en lo que hacemos  en el Analitica Sports Lab cuando medimos los pases en los partidos finales de la Copa Libertadores.

Utilizando grupos de entrenamiento y de testeo, clásicos en este tipo de trabajos, el grupo de investigadores usó modelos de regresión lineal para examinar el impacto del éxito pasado de un equipo en la predicción del resultado de los juegos durante la temporada siguiendo el conjunto de datos de cada liga.

Descubrieron una marcada mejora en cada deporte cuando se incluyó el éxito compartido anterior como variable en el modelo, que cuando esta se dejo de lado. En consecuencia hubo un aumento de entre 2% y 7% de acierto en los resultados de las temporadas NBA y EPL de 2014, IPL y MLB de 2013 y los partidos virtuales de diciembre de 2011 en Dota 2.

“Lo más curioso de este trabajo, es que atraviesa diferentes disciplinas y culturas, incluso funciona en equipos globales como son los gamers de DOTA 2”  Noshir Contractor (McCormick School of Engineering)

“Demasiado bueno para ser cierto” fue la primera reacción de los investigadores, que probaron con medidas estadísticas alternativas evitar conclusiones apresuradas, sin embargo la variable éxito compartido previo siguió haciendo la diferencia.

Jordan y Pippen, la dupla más grande de todos los tiempos, ganaron 3 anillos al hilo antes del primer retiro de MJ y repitieron la gesta con otro roster a mediados de los 90s con la vuelta del 23.

¿Y si funciona más allá del deporte?

El deporte suele funcionar como metáfora de la vida diaria, y a veces mucho más que eso. El impacto de los resultados en el mundo acádemico, invitó a estos investigadores a probar la validez del enunciado en otros contextos, los negocios y las universidades fueron las primeras alternativas, sin embargo, uno de los lideres del proyecto, Noshir Contractor, actualmente ajusta el módelo para que pueda predecir cual es la mejor combinación de astronautas para próximos viajes espaciales de la NASA. Para hacerlo se basa en simulaciones de distintos tipos de tripulación, buscando la combinación correcta entre rendimiento y química de equipo.

“Una vez que haya ganado todo lo que pueda por reunir a las personas adecuadas, se debe buscar la próxima ventaja competitiva“, afirma Contract. “Ya sea en el lugar de trabajo del futuro en la Tierra o en el espacio profundo, comprender los factores predictivos relacionales del éxito del equipo va a ser muy importante”.

 

 

Redacción Analítica Sports

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