La ambición del Barcelona por crear a un nuevo Leo Messi no se acaba nunca. Al contrario: con el correr de los años, el modelo de La Masía es cada vez más profundo. En 2016 el club inauguró un nuevo nido donde crear a sus figuras, a los futbolistas que representen la esencia del club en el campo de juego: se llama La Masía 360, y es una nueva receta enfocada en la formación integral del jugador. Albergan a 76 chicos que viven ahí, pero todos los juveniles que juegan en las inferiores del club están atravesados por el proyecto y reciben atención especial durante su periodo de gestación. Sin embargo, el programa no se limita al fútbol: hay 607 deportistas blaugranas de otras disciplinas –básquet, fútbol femenino, handball, hockey sobre patines- que están en el programa donde además trabajan cien entrenadores.

 

“No ha sido suerte, pero tuvimos muchas estrellas en el mismo momento”, le dice Marc Carmona, responsable de la formación a formadores, al diario inglés The Guardian, cuando habla de la generación que brilló entre el 2008 y 2012. Carmona se ocupa de educar a los técnicos. Su función es vital para el desarrollo del proyecto, cuya venta en la página oficial del Barcelona es clara: “Supervisamos y acompañamos la carrera de 607 deportistas de las cinco secciones profesionales desde que ingresan a nuestro club y hasta su retirada. A través de esta mirada queremos y podemos ver al deportista en el ámbito deportivo, personal, emocional, relacional, educativo, familiar, nutricional, de relación con el Club… Formamos personas a través del deporte. Y lo hacemos con la ayuda de nuestros más de cien entrenadores, a los que también formamos para que la mirada sobre nuestro deportista sea global, a través del trabajo en red, y de manera interdisciplinaria”. La formación abarca educación en cuestiones de marketing, de vínculos con la prensa, y hasta cómo gestionar el momento del retiro. Barcelona busca seguir de cerca cada etapa que viven los futbolistas. E incluye, también, lecciones para el fracaso: los preparan para insertarse en el mercado laboral en caso de que sus carreras como profesionales no prosperen.

Aquella idea de que el Barcelona es más que un club no es simplemente un slogan para vender más camisetas: es una filosofía, una manera de concebir al deporte.

“Tenemos 70 jugadores que viven, comen, duermen y estudian en la Ciudad Deportiva, pero ahora les ofrecemos el mismo trato a todos los jóvenes que se entrenan en el club…”

Barcelona inauguró el nuevo centro de formación en 2010. Es un edificio moderno, vidriado, ubicado en el corazón de la Ciudad Deportiva Joan Gamper.  “Acá hay 70 jugadores jóvenes que viven, duermen, comen, estudian y entrenan. Les damos mucha atención”, explica Carmona. “Pero también decidimos hacernos cargo de todos los jugadores del club. Le damos la misma atención a todos: incluso a quienes no residen aquí. Tratamos de conocer su situación familiar, su situación con el estudio”, agrega.

El proyecto excede las cuestiones técnicas y tácticas. El foco también está puesto en otros valores: la humildad, el esfuerzo, la ambición, el respeto y el trabajo en equipo. Carmona manifiesta que “el comportamiento es muy importante, tenemos que ganar respetando al rival, al árbitro y las reglas del juego”. Sin embargo, el fútbol también tiene su manual de estilo, y el formador de formadores la explica con las “Tres P”, “nuestro tesoro de juego: posesión de la pelota, posición de la pelota y presión luego de perder el balón. En este club entendemos el fútbol de ese modo, es algo que está a la vista en cualquier juego del Barcelona”.

Barcelona B: otro equipo, la misma escuela, el mismo estilo

“Si observas un entrenamiento de los niños menores de diez años, después uno de menores de 16, y finalmente al Barça B, verás que son idénticos. Hay diferentes ejercicios debido a las diferencias de edad, pero la idea de la práctica, y el estilo de trabajos, son muy similares. Se puede oler, se puede ver: ese es nuestro ADN”, manifiesta Carmona. ¿De qué se tratan los trabajos? “Hacemos juegos en espacios pequeños, muchos rondos, muchos juegos de posesión, de 4v4, 5v5, para que ellos entiendan que el balón es muy importante: hay que controlarlo, moverlo. Eso es lo que los entrenadores buscan transmitirle a los jugadores en todas las etapas de la formación”, detalla.

Mientras el Real Madrid mantiene una hegemonía fuerte en Europa, Barcelona no titubea: la respuesta para volver a conseguir títulos continentales está en la propia esencia del club. Y esa característica –aunque Carmona reconozca que, quizás, también necesiten formar a su Sergio Ramos- no se negocia.

Redacción Analítica Sports

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