Oliver es un caso emblemático en estos tiempos de tecnología aplicada al deporte. Se trata de un emprendimiento que todavía no tuvo lanzamiento comercial. Está orientado hacia un mercado de deportistas amateurs que según estimaciones puede alcanzar los 400 millones de futbolistas potenciales. Su desarrollo alcanza a 300 dispositivos que están siendo utilizados por clubes bajo un compromiso de confidencialidad, pero la industria ya tiene noticias sobre esta solución desde hace tiempo. ¿Qué es Oliver? Un dispositivo de apenas 15 gramos que toma métricas de los futbolistas y que no va en una pechera. La novedad comienza por ahí.

Dashboard de Oliver en la tablet del entrenador

Oliver es el resultado de dos decisiones. La primera: qué su creador pudiera demostrarle a sus compañeros de equipo que tal vez no jugó tan mal como ellos creían y poder demostrárselo con datos. La segunda: encontrar una solución sencilla para capturar datos de futbolistas sin tener que contar con el enorme soporte que tienen  las grandes compañías de GPS y los sistemas de tracking que usan los grandes equipos de fútbol.

José Gonzalez Ruzo es uno de los diseñadores de Oliver. Tiene 30 años y cuenta con experiencia en start ups tecnológicas. Su compañía está basada en la provincia de Córdoba, en la Argentina, y la idea comenzó adentro de una cancha de fútbol. ANALÍTICA SPORTS conversó con él para conocer más sobre el producto, su plan de negocios y el horizonte que puede llegar a alcanzar.

-¿Cuál fue el kilómetro cero del proyecto Oliver?

-Después de un partido de fútbol con mis amigos nos recriminamos sobre el rendimiento de cada uno. “Vos no corriste nada..”, dijo uno de ellos. Me di cuenta que las sensaciones después de un partido siempre son subjetivas y que con datos eso podía cambiar. Me puse a googlear para ver si había algún dispositivo para trackear el fútbol, como un Fitbit o Garmin. Me di cuenta que no había nada para el futbolista que no fuera profesional. Todo lo que había era para analizar datos de estructuras muy profesionales como Catapult, K-Sport, StatSports y pensado para información para los grandes clubes.

Un dispositivo de 15 gramos que va ubicado en la funda de la canillera

-Es decir que la idea siempre fue enfocarse en una solución para los futbolistas amateurs..

-Eso fue lo que me movió: la idea de simplificar los procesos tecnológicos para democratizar el acceso a los datos. Algo pensado para un potencial mercado de 400 millones de futbolistas amateurs que no tienen acceso a estas herramientas. Nos llevo dos años de trabajo con otros data scientist para la creación de un prototipo. Hasta entonces sabíamos que había pecheras con GPS para tomar toda la data atlética y data futbolera con softwares pensados para los broadcasters y los clubes con toda la información que se genera. Sabíamos de entrada que era lo que no queríamos. Y una de las cosas era que no queríamos que fuera en una pechera.

 

-¿Y qué era lo que si sabían?

-Qué precisábamos medir todos los impactos con la pelota. Oliver tiene GPS, acelerómetro, giróscopo. Toma estadísticas en tiempo real de la parte atlética, pero fundamentalmente de los datos del juego. El dispositivo va en la canillera. No requiere de nada extra: vía bluetooth se conecta a una aplicación en el teléfono o tablet y descarga toda la información. Nos tomó un año validar todo su uso y en diciembre de 2017 ya lo teníamos listo.

-¿Cuál es el rasgo qué entendés destaca a Oliver?

-El dispositivo es muy simple, pero lo complejo es su software. Los algoritmos de machine learning es lo que realmente se destaca. El entrenamiento de los datos es lo que marca la diferencia. Qué toda la inteligencia artificial comprenda como es un pase bien dado en el juego, cómo son las distintas situaciones. Eso lleva mucho tiempo y lo tenemos. En definitiva los datos no son más que curvas y números que van a la nube, pero eso luego tiene que representarse en datos precisos. Otra característica es como ofrecemos el dato: entregarlo aislado no sirve de nada. Entonces a cada dato le damos un valor de referencia. Si vos corriste entre 10 o 12 kilómetros por hora, el sistema te va a marcar que por tu peso y altura podrías haber corrido más. O que Messi corre en promedio a 17 kilómetros por hora.

“Sabíamos que no tenía que ir en el pecho y que no debía ser un elemento externo al juego.Y cómo al fútbol se juega con las piernas y por abajo, entonces debía ser en la canillera..”

 

-¿Cuánto tiempo les tomó darse cuenta que el dispositivo tenía que ir en la canillera?

-Nos dimos cuenta hace cinco o seis meses. Sabíamos que no tenía que ir en el pecho y que no debía ser un elemento externo al juego. No tenía que agregarle fricciones al juego ni pretender agregarle un producto nuevo al fútbol. Y cómo al fútbol se juega con las piernas y por abajo, entonces debía ser en la canillera. Lo ofrecemos dentro de la funda que comprime a la canillera.

-En deportes como el básquet y el voley creció el uso de las mangas ajustadas, ¿podría ser adaptado a otros deportes?

-Se podría adaptar, pero como marque antes lo que importa no es tanto el hardware sino el software: deberíamos entrenar el algoritmo para que reconocer el tiro en el básquet o el pase en el voley. Eso nos obligaría a abrir otros verticales tecnológicos. Se pueden capturar los datos y enviarlos a la nube, pero la diferencia está en el entrenamiento del algoritmo. Es lo que más tiempo lleva.

-¿Hay futbolistas que ya usan Oliver?

-Tenemos distribuidos alrededor de 300 productos. En la Argentina lo tiene un equipo de primera división y otro de segunda. En España lo usa uno de segunda y otro regional. No podemos decir cuales son. Los utilizan en las divisiones inferiores.  Pensamos que para diciembre de 2019, Oliver ya podrá estar a la venta para cualquier jugador de fútbol amateur que quiera capturar sus propios datos y socializarlos con sus compañeros de equipo.

-¿Qué costo tiene el dispositivo?

-A los clubes se los ofrecemos en 200 dólares.

Oliver Atom: el personaje que inspiró al creador del dispositivo

-¿Por qué el nombre Oliver?

-Tengo 30 años y en la década del noventa crecí viendo Supercampeones y el personaje central se llamaba Oliver Atom. Digamos que el nombre salió con mucha naturalidad y suena global también.

¿Por qué crees que hay pocas soluciones tecnológicas pensadas para el amateur del fútbol cuando por ejemplo hay muchas para amateurs del running?

-Porque creo que la tecnología en los deportes funciona según como la incorpore su casa matriz. Lo cierto es que en el fútbol el uso de la tecnología es bastante reciente. La prueba es el VAR, una herramienta que todo el mundo discute y que desde la mirada tecnológica es muy simple. Debe ser por eso.

Marcelo Gantman

Director de Contenidos de Analítica Sports. Columnista en La Nacion.

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