Novak Djokovic cometió una verdadera “masacre deportiva” en la final del Abierto de Australia contra Rafael Nadal. ¿Cómo lo hizo? Sacó a Nadal del patrón de juego con el que había sorprendido a rivales y analistas expertos en los seis partidos previos en el torneo. ¿Qué consiguió el serbio en Australia? Ser el primer tenista en la historia que gana siete títulos en Melbourne y el primero en lograr, en tres ocasiones, ganar tres o más títulos de Grand Slam de manera consecutiva. ¿Cuáles son las pruebas de estas afirmaciones? Los datos que surgen de Infosys (proveedor de estadísticas de la ATP y el Abierto de Australia) y el Game Insight Group, encargado de procesar las métricas históricas del campeonato para revelar aspectos claves del juego.

El número uno del mundo ganó 6-3, 6-2, 6-3 una final que duró 2 horas y 4 minutos. Fue la primera vez que Nadal no pudo ganar un set en una final de un Grand Slam. Djokovic cometió apenas 9 errores no forzados y ganó 40 de 50 puntos con su servicio. Pero la clave para  derrumbar a Rafael Nadal estuvo en su devolución. Nadal había sorprendido en el torneo con un alto nivel de frecuencia y velocidad de su primer servicio, con números superiores a otras temporadas. El gif de este tweet demuestra la evolución del servicio de Nadal en las últimas tres ediciones del Australian Open.

Neutralizar esa parte del juego de Nadal significó, entre otras cosas, desarticular el esquema de juego que el español utilizó durante las dos semanas en Melbourne. La combinación de saque potente, veloz y esquinado, para luego usar su drive pesado en la tercera pelota, fue un elemento que llegó a usar en el 83 por ciento de los casos durante el torneo. Que ese tercer tiro pueda ser una derecha a disposición para Nadal, le permitió en el campeonato partir de una situación más cómoda para dominar. Djokovic con la devolución rápida hacia el revés, evitó encontrarse con ese tercer tiro de Rafa. También vemos en el video de este tweet como se reflejaba esta estadística.

Nadal ganó 24 puntos sobre 47 con su servicio y cometió 15 errores no forzados con su drive en la final.  Esos datos demuestran que el español no encontró el eje de juego ni pudo afirmarse para contrarrestar el tenis de “sobrepique” y expeditivo que Djokovic desplegó durante las dos horas de acción. Más pruebas de cómo la mayor velocidad evidente  incluso del segundo saque de Nadal, comparada con la final que los dos jugaron en 2012, se reflejan en la imagen de la derecha.

El desarrollo del juego tiene su parte curiosa, porque con los mismos antecedentes que van de la anterior final de Australia animada en ese 2012, Novak Djokovic sorprendió con una posición muy retrasada en la cancha. Mientras en la final ganada este domingo 27 de enero, el serbio tuvo una postura más alejada de la línea de base (promedio de posición: 120 centímetros por detrás), en 2012 tuvo una posición más agresiva ubicado a 60 centímetros promedio de la línea. Tal como se aprecia en la imagen.

Otra particularidad de la final ganada por Djokovic es que también logró desarmar a su favor el juego expeditivo que tuvo Nadal durante todo el campeonato. Rafa invirtió un promedio de 3.7 tiros para ganar un punto en los seis partidos previos, mientras que Djokovic precisó de 4.7 golpes. En el partido decisivo, Djokovic apostó a la velocidad y al constante cambió de direcciones para no darle a Nadal el control y la comodidad desde el fondo de la cancha. Recordemos que Djokovic eligió pararse bien cerca de las pantallas LED y no tanto de la línea de base.

Nadal ganó el Abierto de Australia en 2009 y luego cedió en otras tres finales. En 2017 se le escapó la definición contra Roger Federer (tenía ventaja de 3-1 en el quinto set), en un partido en el que el suizo tuvo mucha firmeza para jugar directamente sobre la línea de base con un estilo que parecía más de tenis de mesa que de tenis propiamente dicho. Dos años más tarde, en un partido sin equivalencias, Djokovic lo domina casi desde la posición en la que Nadal suele jugar en Roland Garros, cuando utiliza toda la superficie del court central para imponer su tenis rocoso y desgastante. La ubicación de Djokovic en los “rally points” fue compensada por la variedad de sus lanzamientos, todos veloces y desconcertantes.

La reinvención de Novak Djokovic pasa por una profundización de su estilo de contragolpe, su capacidad física para transformar una defensa extrema en peligro para el rival y un servicio más confiable. La sensación que dejó la final con Nadal es que Djokovic no precisó alcanzar las profundidades de su estilo para desarmar a Nadal. La velocidad de cada impacto, no dar devoluciones cómodas y cambiar las direcciones para encontrar tiros ganadores pronto (34 contra 21 de Nadal), fueron suficientes para resolver el asunto en dos horas y dejar la rivalidad histórica dentro de un freezer. Djokovic jugó muy por encima de Nadal. Casi nunca estuvieron un mismo nivel de partido. ¿Fue un mal día de Nadal? No, fue un mal día para Nadal. Djokovic fue el encargado de provocarlo.

Marcelo Gantman

Director de Contenidos de Analítica Sports.

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