Estados Unidos era el favorito a ganar la Copa y no dejó lugar a batacazos. Enfrente estuvo Holanda, que en apenas su segunda participación en la fase final de un mundial, consiguió llegar a la final. Con un equipo duro y bien organizado, las holandesas disputaron el encuentro hasta promediando el segundo tiempo, cuando las norteamericanas consiguieron abrir el marcador.

El campéon dominó en casi la totalidad de los aspectos de juego y solamente cedió la tenencia del balón a las holandesas partir de la ventaja conseguida con el penal de Megan Rapinoe. En adelante tuvo las mejores chances y de haber estado más fino en la definición de alguno de los 18 contraataques hubiera cerrado el partido antes.

Del lado de los números, el dominio de Estados Unidos fue claro, generó más y mejores situaciones a lo largo del partido, Holanda apenas tuvo remates al arco y si bien llegó con peligro al área rival, especialmente después del primer gol de las estadounidenses, no consiguió materializar esas entradas en situaciones de calidad, tal como el indicador de goles esperados marca (#xG)

 

Matías Conde

Data Analyst. Responsable de Analítica Sports Data.

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