El tenis estaba acabado para Andy Murray. Una lesión crónica de cadera, un dolor insoportable para el tenista británico que cortó con 77 años sin éxitos locales en el single masculino de Wimbledon, lo había hecho pensar en todo menos en las raquetas. Pero Murray volvió a jugar dobles en All England con Serena Williams, y a fines de agosto regresó al singles. Ganador de 45 títulos, llegó a número uno del mundo en noviembre de 2016. Actualmente se ubica más allá del puesto 300 del ranking de la ATP.

 

 

La lesión le cambió la cabeza al ex número 1 del mundo: a partir de ahí, empezó a adorar el juego, y resignificó la etapa en la que estuvo afuera de la cancha. “No me pongo presión y me tomo con calma los próximos meses: voy a recuperarme físicamente, pero me dio una perspectiva diferente de mi carrera y de mi vida en general”, le dijo Murray a SportsPro. Mientras tanto, sus agentes piensan en cómo construir los próximos pasos: qué habrá después del retiro, cuando los hospitales y los consultorios médicos dejen de ser necesarios.

Murray tomó el control de su destino a través de la creación de una agencia llamada 77 Sports Managment en 2013, que dirige junto a Gawain Davies y Matt Gentry. En un principio, se enfocaron de lleno en desarrollar el día a día de Murray. Ahora se expandieron, y el próximo paso es reclutar talento: cuentan con dos tenistas jóvenes y prometedores, dos corredores y dos juveniles con futuro del fútbol escocés. Por el momento, el proyecto es buscar atletas entre los 16 y 20 años, prospectos con posibilidades de crecer pero sin garantía de éxito.

“Parte de la razón de 77 Sports Managment es ayudar a las estrellas del mañana, y yo puedo ayudarlos como mentor. Muchos de los errores al comienzo de mi carrera hace que sean tan importantes como para transmitir ese conocimiento y experiencia”, dice Murray. Murray promete línea directa para cada uno de sus clientes: pueden armar reuniones o contactarlo para pedirle consejos cuando lo consideren necesario. A medida que crezcan, Murray los ayudará a guiarse y se constituirán como un equipo, como un sostén.

Gentry, uno de sus socios, explica bien la importancia de contar con una buena agencia para un tenista: “A los 19 años, podrías estar contratando y despidiendo gente que te duplica en edad, manejando grandes cantidades de dinero. Y la diferencia es que no es un deporte de equipo, donde disponés de gente que te rodea, sino que tenés que hacer todo por tu cuenta y eso te obliga a crecer rápidamente”.

“Siempre me gustó invertir, especialmente en las áreas que me interesan. Me motiva mucho hacerlo. Hay muchas grandes ideas allí afuera y negocios que identificaron un problema que puede ser resuelto con tecnología..” (Andy Murray)

Pero los planes de Murray van más lejos. En el último tiempo, comenzó a desarrollar productos propios pensados para el tenis con marcas como Castore –donde se transformó en miembro del directorio y dueño de algunas acciones-. Tiene inversiones en 40 compañías, la mayoría mediante plataformas de crowdfounding.

“Siempre me gustó invertir, especialmente en las áreas que me interesan. Me motiva mucho hacerlo. Hay muchas grandes ideas allí afuera y negocios que identificaron un problema que puede ser resuelto con tecnología. Claro que hay riesgos, pero para mí el éxito no se basa en el dinero, sino en ver cómo crecen y se expanden esos proyectos”, dice Murray.

Para el próximo tiempo, Davies proyecta un perfil más selectivo en las inversiones del tenista: irá hacia proyectos con fuertes valores morales y éticos. “No hace negocios con firmas de alcohol o de apuestas, así como tampoco con cadenas de comida rápida”, explica uno de sus socios.

Enfocarse en la agencia permitió que Murray pueda acelerar los tiempos de regreso a los courts. Ya no había tanta presión ni tantas dudas sobre qué hacer en el futuro, porque el futuro ya estaba proyectado. Eso le permitió enfocarse en el tenis. Pero su regreso al tenis es parte de un plan posterior: “Los auspiciantes de Wimbledon, por ejemplo, se unieron a la imagen de Andy. Y no es casualidad: les da autenticidad y acuerdos a largo plazo. Confiamos en que las marcas que se vinculan al tenis pueden ser potenciales socias durante muchos años. Ahora solamente hacemos acuerdos con aquellas firmas que le den a Andy la oportunidad de tener una relación post carrera. Eso es parte de la estrategia”, asegura Davies.

Entre sus inversiones, su trabajo con 77 Sports Management y otros intereses como un hotel comunitario en su Dunblane natal, Murray tendrá mucho que ocupar su tiempo una vez que cuelgue su raqueta. No obstante, Gentry espera que tenga algún papel en el tenis, con el entrenamiento como solo una posibilidad a largo plazo.

“Su pasión es la participación y lograr que la gente juegue”, agrega Gentry. “El nivel de élite es excelente, pero quiere que jueguen más niños y niñas que no necesariamente tendrían la oportunidad de jugarlo en primera instancia”. Con esta mirada, se ve difícil imaginárselo sentado en una oficina, desarrollando una posición administrativa. Su ambición es correr las fronteras del tenis y sembrarlo por fuera de sus entornos tradicionales.

“Nos han contactado un poco en los últimos años, especialmente por academias o desarrolladores en el Medio Oriente o China que desean poner el nombre de Andy en una instalación”, revela Davies. “Eso no es algo que él quiera hacer. El estilo de Andy es que si lo va a hacer, lo va a hacer, y va a establecer el programa e involucrarse en el diseño, y va a poner en el equipo de gestión y ese tipo de cosas”.

“Nos han contactado en los últimos años, especialmente en Medio Oriente o China porque desean poner el nombre de Andy en una instalación (…) Eso no es algo que él quiera hacer. El estilo de Andy es que si lo va a hacer va a establecer el programa e involucrarse en el diseño y va a poner el equipo de gestión…”

“Andy realmente trabajó duro y tomó muchas decisiones inteligentes en el camino para impulsar su desempeño y éxito. Para los negocios, eso es genial”, apunta Davis. Independientemente de las opciones que se tomen desde aquí, Gentry confía en que su cliente los hará trabajar. “Es enormemente profesional en todo lo que hace”, dice, “y en la forma en que aborda todo”. Por ahora, sin embargo, el futuro de Murray seguirá siendo un proyecto: el presente lo tiene en los courts con la raqueta en la mano.

Redacción Analítica Sports

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