La camiseta de Boca es el primer terreno de batalla concreto en el que Nike y Adidas se ven las caras en el mercado argentino. La geografía de todos modos es relativa: Boca es un equipo de enorme influencia en Sudamérica y la decisión sobre su equipamiento atraviesa a todo el fútbol de la región. El duelo entre las dos grandes marcas tiene diferentes capítulos y escenarios a lo largo de la historia del deporte, incluso más allá del fútbol. La Argentina jamás había tenido versión alguna de este enfrentamiento que condensa buena parte del marketing deportivo de los últimos 50 años.

Una idea central acompañó el andar de los rumores sobre el cambio de patrocinador que, en apariencia, está por consumar Boca Juniors luego de 24 años: Nike puede igualar cualquier oferta de un competidor. La formulación es correcta, pero cuando un club de la dimensión de Boca tiene intenciones de cambiar de indumentaria, la existencia de esa cláusula se vuelve relativa.

El imaginario colectivo supone que si hay una oferta de 12 millones de dólares -por dar una cifra al azar-, una propuesta similar mantendría el estado de las cosas. Pero Boca tiene sobre la mesa una propuesta de contrato de Adidas diseñada para no ser igualada. Los contratos son complejos y no se atan a un monto en particular: se basan en una cifra fija, regalías y bonus que proyectados a diez años, tiempo frecuente sobre el que se estipulan estos acuerdos, hacen inigualable cualquier oferta. Tal es así que el nuevo contrato hasta podría decir, en un escenario de total exageración, que Adidas le pagaría a Boca un millón de dólares por cada gol que haga el equipo. Ese sería un ejemplo de un acuerdo imposible de igualar. Las negociaciones se pueden volver algo alocadas para luego retornar a una zona de cordura.

Cuando un club tiene en sus manos una oferta que puede ser igualada por el patrocinador actual, la marca vigente no tiene oportunidad de discutir los términos de ese contrato. Tiene que igualarlo y seguir. No se abre ningún debate. Es por eso que la manera que tienen los clubes para salir de estos largos acuerdos con una marca es a través del armado de un esquema, casi imposible de equiparar, que diseña la marca que ingresa. Finalmente, desarmado el contrato vigente, el club y el patrocinador negociarán en los términos que ellos convengan.

Cuando un club tiene en sus manos una oferta que puede ser igualada por el patrocinador actual, la marca vigente no tiene oportunidad de discutir los términos de ese contrato

La historia de Boca sobre su final con Nike y un acuerdo con Adidas todavía se escribe. La compañía norteamericana analiza una respuesta que, según fuentes de la industria deportiva, será contundente dado el silencio que hay hasta ahora. Que Nike pierda el patrocinio de Boca puede impactar fuerte en el mercado argentino: según estimaciones cercanas a la empresa, alrededor del 35 por ciento de la indumentaria que se vende en la Argentina corresponde a productos vinculados con Boca.

Almeria promociona su nueva equipación con Adidas

De producirse este cambio, Nike tendrá practicamente bloqueado su acceso a los principales activos del fútbol argentino por lo menos hasta 2021:  recién ese año River debe negociar su contrato con Adidas y nada indica que por ahora que Nike pueda alterar esa ecuación. El contrato de la compañía alemana con la Selección Argentina no tiene hendijas por donde ingresar.

Qué River y Boca tengan el mismo patrocinador de equipamiento reflejará una situación que ya se dio en otros momentos en otros mercados: Manchester United y Manchester City fueron vestidos por Nike al mismo tiempo, al igual que Juventus e Inter en Italia, aunque se trata de equipos de ciudades diferentes. La pelea de Nike y Adidas tiene un capítulo especial en la Argentina con la disputa por la camiseta de Boca. Con el gesto evidente de Daniel Angelici, presidente de Boca (qué ya había estado en Alemania en la última negociación del contrato de la Selección Argentina), Adidas se animó a lo que nunca había intentado el rival: buscar la camiseta del otro equipo y concentrar todo el poderío en uno de los clásicos más representativos del deporte. Todo sucede mientras  Adidas acaba de arrebatarle a Nike un contrato de 4 años con Almería, equipo de la segunda división del fútbol español. No hay batallas pequeñas en el mapa global del fútbol.

Marcelo Gantman

Director de Contenidos de Analítica Sports.

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