Un estadio deportivo no está alejado de las estructuras urbanas ni de la sociedad que lo rodea. Su capacidad para aglutinar fanáticos, su influencia en la arquitectura de la ciudad, y el impacto que tiene en la cultura y en la vida de los ciudadanos son importantes aspectos que los clubes –y las organizaciones deportivas- deben manejar. En ese contexto, muchas instituciones decidieron reconvertir sus infraestructuras para ser pioneros de la innovación en estadios con energías renovables y reducción de la emisión de dióxido de carbono.

Renovar un estadio o construir uno nuevo no es algo que se hace únicamente para la modernización en sí misma, sino que también es un mecanismo para involucrar a los fanáticos, invitarlos a tomar conciencia ecológica y para transformarse en ejemplo de cómo se utilizan las energías renovables. Un caso de éxito que destaca un artículo del Barcelona Innovation Hub es el Golden 1 Center, el hogar de los Sacramento Kings. Allí trabajan con 100% de energía solar, y reciclaron y reutilizaron el 99% de la basura generada durante la construcción. Además, el estadio alberga una vez al año un evento para educar a los ciudadanos sobre la importancia del medioambiente y la sustentabilidad.

Golden 1 Center: 100% energía solar.

En Holanda, el Johan Cruyff Arena, la cancha del Ajax, reutiliza baterías de autos: las cargan con energía generada en sus paneles solares y turbinas de viento para luego redistribuirlas en el barrio. Pero un ejemplo extremo de uso de energía sustentable es el Signal Iduna Park, el famoso estadio del Borussia Dortmund en Alemania. Las instalaciones están desconectadas de la red eléctrica y se maneja para obtener energía de paneles solares gracias a nuevos sistemas de ingeniería basados en semi-conductores.

El agua de la lluvia también tiene utilidad. En el Mercedes Benz Stadium, el monstruo que aloja al Atlanta United en Estados Unidos, tiene un enorme tanque que guarda 2.5 millones de litros de agua. Integrado perfectamente a la arquitectura del estadio, pasa desapercibido para la mayoría de los visitantes, salvo sus efectos: colecta agua de lluvia y nieve del techo y la reutiliza para los parques y jardines a sus alrededores.

Mercedes Benz Stadium: reutilizan el agua de lluvia para los parques de la zona

Este tipo de facilidades no son económicas y no ofrecen un retorno de la inversión inmediato. Sin embargo, la imagen de los clubes que implementan estas estrategias es percibida de forma muy positiva por el público, sean o no fanáticos del club. Los espectadores coinciden en que estas iniciativas tienen buena recepción por la comunidad. Incluso, las nuevas generaciones eligen vincularse con los equipos en base a las causas que lleven adelante, siendo el cuidado del medioambiente como una de las más valorados. En el largo plazo, incluso, tiene una repercusión directa: el mantenimiento de estas instalaciones, una vez que se modernizan, es mucho más barato en comparación a los costos de un estadio tradicional.

FIFA también se sumó a esta tendencia: los doce estadios del Mundial de Qatar 2022 deben tener cero emisiones contaminantes. Y se preparan con un salto cualitativo: en un país con un clima súper caluroso, los estadios podrán mantener temperaturas que ronden los 23 grados debido al uso eficiente de la energía solar transformada en electricidad para alimentar a los aires acondicionados que habrá en cada sede.

Obviamente, la cantidad de dióxido de carbono que emite un estadio durante una temporada completa es mucho menor que la de una fábrica o la combustión anual de los vehículos y el tráfico en una ciudad. Sin embargo, el cambio en los estadios puede influenciar positivamente a la sociedad. Otros estadios instalaron puntos de carga para los autos eléctricos.

Como en tantas otras tendencias, los deportes pueden ser piedras fundacionales para generar cambios en las ciudades o en las regiones, y convertirse en un motor para el cambio social y ecológico.

Redacción Analítica Sports

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