La alianza entre el Comité Olímpico Internacional y Airbnb contiene muchas novedades e interpretaciones detrás del anuncio. El acuerdo se activa desde Tokio 2020 y abarcará todas las citas olímpicas hasta Los Angeles 2028 inclusive. Tomas Bach, presidente del COI y Joe Gebbia, co-fundador de Airbnb, fueron los encargados en dar a conocer de manera conjunta esta unión. Ya en Río 2016 y en Pyeongchang 2018, Airbnb había actuado como una especie de proveedor asociado a los Juegos. Ahora se trata de un patrocinio global que pone a Airbnb a la altura de Coca Cola, Alibaba y Visa.

 

 

La presencia de Airbnb mantiene al COI en la sintonía de la nueva economía y las innovaciones como eje de su propuesta. Airbnb es una solución para viajeros en esta era del turismo global y de cambio de hábitos a la hora de buscar un alojamiento. El COI asegura que con este acuerdo hace su aporte al ambiente: ya no será necesaria la construcción masiva de hoteles para recibir a espectadores y allegados a los Juegos. Ofrece cifras al respecto: en Río 2016 el uso de las opciones de Airbnb representó la capacidad de 257 hoteles, con un impacto económico de 100 millones de dólares, de los cuales 30 millones fueron para los “hosts”.

La alianza representa 500 millones en ingresos para el COI. La organización destinará 28 millones de manera directa para los atletas para facilitar el alojamiento de sus equipos, staffs y allegados. También se creará una experiencia que vincule a los atletas con las ciudades en las que viven

La alianza representa 500 millones en ingresos para el COI. La organización destinará 28 millones de manera directa para los atletas para facilitar el alojamiento de sus equipos, staffs y allegados. También se creará una experiencia que vincule a los atletas con las ciudades en las que viven.La otra cara del fenómeno es que Airbnb es una compañía que de manera constante confronta con las regulaciones locales de diferentes ciudades del mundo, especialmente las más valoradas para el turismo.

Activación de Airbnb durante Rio 2016

La solución que para un turista significa abaratar su estadía, deriva en un aumento considerable de los alquileres locales y encarece la vida diaria de las ciudades. Una de las capitales que se encuentra en esta paradoja es Paris, que organizará los Juegos en 2024. Paris, junto a Barcelona y Londres, son destinos que han limitado los alquileres particulares, entre otras cuestiones, para frenar un turismo que en ocasiones se vuelve  masivo y difícil de controlar.

El objetivo del COI, sin embargo, es facilitar la llegada de los fanáticos a cada una de las sedes de los Juegos Olímpicos. Japón será el primer destino con un antecedente muy cercano: el Mundial de Rugby recibió a 650 mil viajeros que dejaron 70 millones de dólares en alojamiento por Airbnb. Camino a Tokio 2020 se verá como funciona la plataforma: actualmente los alojamientos disponibles para las fechas de los Juegos son escasos y muy costosos.

Redacción Analítica Sports

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