• Los futbolistas profesionales necesitan pasar por una etapa de educación alimentaria.
  • La complejidad de planificar la alimentación de un plantel profesional.
  • Qué aporta un nutricionista deportivo en un cuerpo técnico.

Los nutricionistas comenzaron a desembarcar en el fútbol en los últimos años, a medida que la ciencia profundizó la importancia de la alimentación en el deporte de alto rendimiento. En un fútbol híper profesional, ya no existen las milanesas por las noches ni los asados cada dos o tres días. Los jugadores lo saben, lo notan, aunque todavía no tengan plena conciencia de cómo deben hacerlo: comer bien, de algún modo, es un requisito necesario para mantenerse en el tope.

Adrián Barale es nutricionista deportivo. Trabaja en Belgrano de Córdoba y planificó las comidas de decenas de deportistas de distintas disciplinas. En el fútbol, sin embargo, se encontró con un escenario distinto. El fútbol es una burbuja que por momentos se desarrolla alejada de lo que ocurre en otros deportes. “La nutrición es un potenciador de todas las adaptaciones que se generan a partir de las cargas de entrenamiento que se le proponen al jugador. Si no se la tiene contemplada, se la paga caro con pérdida de rendimiento, de partidos, de puntos. La nutrición deportiva afecta directamente al rendimiento deportivo”, dice Barale.

Adrián Barale (nutricionista)

-¿Cómo sería una alimentación bien ordenada?

-Es tratar de tener en cuenta varios aspectos. En el fútbol es muy particular. Es un deporte híper popular, donde se mueve muchísimo dinero, donde se supone que es profesional, pero a la hora de trabajar en muchos aspectos no se hacen las cosas como idealmente se podrían hacer. Yo empecé a trabajar con el fútbol profesional en junio del año pasado. Y me llamó la atención que había jugadores de Primera División, del fútbol profesional, a los que les hacía preguntas básicas de nutrición y no tenían idea.

-¿Por ejemplo, qué preguntas?

-Les preguntaba, por ejemplo: “Si vos necesitás reponer carbohidratos, que es una fuente de energía prioritaria en este tipo de deportes, ¿qué alimentos elegirías?”. Algunos se quedaban mirando, pensando. Y en realidad no sabían. Una gran parte del trabajo termina siendo de educación alimentaria, que uno supone, si las cosas estuvieran bien hechas, que se debería haber hecho en etapas previas.

-Vos hablás de cierta educación que tenés que generar en los futbolistas de primera división, ¿eso es porque no hay concientización de la importancia de la nutrición en la etapa formativa?

-Claro. Es los jugadores que tienen entre 26 y 28 años, cuando estaban en inferiores, era una etapa “oscura” de la nutrición deportiva donde no había nutricionistas en los clubes. No se les daban herramientas a los futbolistas. Un nutricionista no da solamente la comida prepartido: arma todas las comidas de toda la semana antes de llegar al partido. El tema es que yo tengo que sustentar en el tiempo todas las comidas de todos los días: cuatro o cinco por día, por siete días a la semana, sostenido en el mes y en la temporada. Eso es lo complejo.

-Y con la complejidad que en el 50% de las comidas no hay ningún miembro del cuerpo técnico controlando qué come el futbolista…

-Ahí volvés a hacer lo mismo: la parte de educación para que el jugador entienda qué tiene que hacer y cómo lo tiene que hacer para que traslade eso a su casa. Hay que ver cómo se gestiona eso para que lo puedan llevar a su cotidianeidad. Y no es fácil.

-¿Los grandes son los que más entienden la importancia de la nutrición como un mecanismo para cuidar su cuerpo?

-No necesariamente. Algunos sí porque vivieron en carne propia la diferencia entre cuidarse y no cuidarse. Pero hay otros que por suerte ya lo entendieron. De entrada, te dicen: “Che, ¿qué me convendría hacer?”. Ellos entienden rápido y es buenísimo. Si un pibe de 20 años ya empieza a tenerlo claro, imaginate cuando tengan 25 o 26. Si no dejan el deporte, van a llegar bárbaro. A los de 30 o 31, sí, lo entienden, pero se están yendo.

-Pero lo necesitan para alargar su carrera: en definitiva, comer bien te alarga la carrera. 

-Totalmente, claro que sí. Hoy es impensado que un deportista tenga una larga vida deportiva si no hace bien las cosas en todos los órdenes. Si no entrena bien, si no descansa, si no come bien, si no hace la fisioterapia necesaria como para recuperarse más rápido, si no se cuida, en el sentido amplio del término cuidarse. Vos podés entrenar mucho, pero si no hacés bien el entrenamiento invisible –el descanso y la alimentación-, te va a servir poco el visible.

-Son complementos uno del otro…

Absolutamente complementarios. Lo que hace la alimentación es potenciar el trabajo que hiciste en el entrenamiento o tirarlo abajo. Vos con la alimentación adecuada no vas a hacer que un deportista mediocre en cuanto a capacidad técnica sea de elite, pero una mala alimentación te baja a un jugador con condiciones de elite de la elite. Es así.

-¿Cómo se complementa el armado del plan alimenticio de una semana con lo que planifica un preparador físico?

-Es complicado porque son muchos jugadores. Yo trabajo solo con todo el equipo profesional y llegar al nivel de minuciosidad que querría es casi imposible. Aparte depende mucho del cuerpo técnico con el que te toque trabajar: no todos son igual de ordenados y prolijos para dosificar las cargas y planificarlas. A veces, uno se entera sobre la marcha qué tiene hoy. Y otras veces hay cuerpos técnicos con una manera fácil, ordenada, simple para seguir, y no se dan los resultados en dos o tres partidos y los vuelan. Y ahí volvés a empezar. Pero básicamente no se puede llegar a trabajar, al menos en la realidad que tengo yo, individualmente, uno a uno con todos. Nosotros tratamos de que identifiquen una carga global (si es un entrenamiento liviano, moderado o intenso) y a partir de eso se les hacen lineamientos o recomendaciones sobre qué grupos de alimentos aumentar o reducir para lograr la mejor adaptación posible. No es el abordaje preciso que podés tener, por ejemplo, con un nadador. Acá soy yo solo con 29 futbolistas.

 

“Propusimos que la primera ingesta post entrenamiento sea en el club. Y desde entonces se llevaron recomendaciones para seguir en su casa, hasta que vuelven a entrenar el día siguiente..”

-Si vos pudieras tener cierta planificación por parte del PF, ¿vos podrías, de algún modo, adaptar la alimentación en base a las demandas del preparador físico en cada práctica?

-Claro. De hecho, con el último cuerpo técnico que hubo, hicimos un trabajo bastante interesante donde hicimos un modelo de planificación un poco más consistente y distribuir las cargas de una forma más coherente y sistemática en el tiempo. Y a partir de ahí fue eso que propusimos: que la primera ingesta post entrenamiento sea en el club, y desde entonces se llevaron recomendaciones para seguir en su casa hasta que vuelven a entrenar el día siguiente. Entonces tenían recomendaciones para la primera comida inmediatamente post esfuerzo y para el resto de los menúes hasta el día siguiente que volvían al club. Tenían tres o cuatro lineamientos básicos para seguir y tratábamos de manejarnos.

 

-¿Cuántas comidas le garantizaba el club al jugador?

-Dos y las otras tres o cuatro fuera del club. El desayuno antes de entrenar y la comida después de entrenar, que termina siendo como una comida de media mañana prealmuerzo. Ponele que terminás de entrenar 10.45, 11 de la mañana, hacés una ingesta y después almuerzan tipo 1 en la casa. Cuando llegué el desayuno no era obligatorio: iba el jugador que quería. A partir de una sugerencia de un cuerpo técnico de ordenarlo, me puse a ver con la gente de buffet y diseñamos un desayuno estándar y pasó a estar el 90% del equipo desayunando todos los días en el club. Ya arrancábamos bien. Después, la comida post entrenamiento, cada uno hacía lo que quería. Bueno, a partir de dos o tres charlas consecutivas, haciendo énfasis en esta cuestión, se sistematizó, se acompañó con infografías y cuestiones visuales para que los jugadores se acuerden. Y además se complementó con una estrategia de suplementación que antes no estaba contemplada. Lo mismo a la hora de evaluar la composición corporal de los jugadores, que se hacía regularmente en el club pero sin una referencia concreta y objetiva para valorarlo. Aunque no estamos trabajando en condiciones ideales, cuando podés sostenerlo en el tiempo se notan muchos cambios.

 

Nicolás Rotnitzky

Redactor Analitica Sports

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