Detrás del éxito de Perú hay metodología. El proceso de Ricardo Gareca en el conjunto que sorprendió al continente con su segundo puesto en la Copa América está sostenido en métricas, tecnología e innovación. Para el Tigre, armar el mejor equipo posible excede a lo que pueda sugerirle su intuición. No alcanza con ver horas y horas de videos de sus futbolistas. Gareca armó un equipo interdisciplinario con expertos: preparadores físicos especializados en medición, un área de evaluaciones, profesionales con conocimiento en ciencias aplicadas al deporte, y hasta un ingeniero informático capaz de manejar grandes volúmenes de información.

No es casualidad: el cuerpo técnico de Perú sabe, por ejemplo, que si el equipo corre un 4% más que sus rivales y supera a su contrincante en un 12% en esfuerzos de alta intensidad, tienen un 65% de posibilidades de ganar un partido. El cuerpo técnico de Perú sabe, por ejemplo, qué cantidad de recuperaciones les brindan sus mediocampistas por partido, y se apoyan en ese dato para elegir al once ideal para enfrentar a un seleccionado de posesión alta. Con información, un orden táctico cautivante y Paolo Guerrero en una versión altísima, Perú alcanzó la final de la Copa América, donde cayó ante Brasil por 3-1.

Adrián Vaccarini tiene mucho que ver con la producción del conocimiento que sostiene las decisiones de Gareca. Empezó a trabajar con el entrenador en Vélez en 2013: hacía match análisis con un software. En 2015 llegó a Lima, incorporó los GPS a la metodología de trabajo y a controlar de qué manera llegaban sus futbolistas al seleccionado. Ahí empezó a entenderlo: los datos son una herramienta más para ganar un partido. Así creó el área de estadística e investigación de la Federación Peruana de Fútbol, desarrolló el área de evaluaciones, es responsable del control de carga y monitoreo del seleccionado mayor, y es, además, el preparador físico alterno del equipo que brilló en Brasil.

En diálogo con ANALÍTICA SPORTS, Vaccarini explica cuál es la metodología que construye a Perú, un sistema que, según dice, “con algunos cambios de métricas se puede replicar en cualquier otro seleccionado”.

“Hicimos un protocolo de trabajos que ajustamos en el tiempo hasta tener la posibilidad de cerrarlo y guardar todas las tareas que hacíamos bajo una nomenclatura, y según la zona de impacto de la carga física tiene un nombre referente: ahí creamos valores referenciales para cada tarea e identificamos la carga. Después profundizamos los microciclos, el comportamiento del microciclo en función del resultado y cuál era la mejor distribución de carga semanal para tener impacto en el resultado. Entonces empezamos a analizar qué partidos habíamos ganado, qué partidos no, los puntos obtenidos, y qué perfil de carga habíamos obtenido en ese microciclo. De esa manera empezamos a establecer las mejores estrategias para cada microciclo: microciclo uno o dos de cada eliminatoria, y los periodos de competencia como la Copa América”.

“Juan Manuel López, Jefe del Área Física de la Unidad Técnica de Menores de la Federación Peruana de Fútbol, habla de ‘estado de exaltación’. Nosotros no preparamos al jugador, no lo entrenamos, pero en el diseño de cargas sí podemos estimularlo, que es alcanzar ese ‘estado de exaltación’, o no estimularlo. Nada más. Entonces, como la adaptación aguda es lo que hacés los últimos días y la crónica lo que venís haciendo, nosotros entendemos que si diseñás mal esa estructura, esa estimulación puede no estar. Creemos en el ‘estado de exaltación’: en generar un estímulo agudo que le permita al futbolista mínimamente mejorar su condición. Si entrenás con poco estimulo, es probable que el jugador no pueda expresar ese rendimiento”.

“El día previo a los partidos, habitualmente hacemos 2 bloques de 10 minutos de fútbol. Como tenemos tan pocos días para trabajar con ellos, en la última carga tratamos de entrar en ese ‘estado de exaltación’. Normalmente el entrenador no decide en ese momento quién juega porque la decisión ya está tomada: se confirman cosas o se resuelve una o dos dudas, pero no se define el armado del equipo”.

“En la relación entre el entrenador y el preparador físico, primero está el técnico y después nosotros. El entrenador dice qué necesita, y nosotros elaboramos contenidos, y lo que hacemos es que, si precisa hacer pelota parada, proponemos que conviene que los futbolistas hagan primero esto, después esto, y cuando terminan completan con determinada tarea. Nosotros estamos para ordenar las cargas, y el entrenador para lo que necesita que ocurra. En esa conversación, él ve de una manera diferente y nos permite sugerir cosas y hacer ajustes: por ejemplo, si hacemos un trabajo de 1 contra 1, le pedimos que en esa tarea, en vez de salir parados, aceleren 10 metros y frenen en la zona que estamos buscando. Esos detalles hacen que podamos impactar en lo que buscamos, siempre pensando en la realidad de juego”.

“El análisis por trackeo nos sirve para ver si podemos desarrollar cierto sistema porque nos permite ver lo que pasó con el rival, a diferencia del GPS que solamente mide a nuestro equipo. Con el trackeo descubrimos dos puntos determinantes:

1) Si superamos al rival por encima de un 4% en los metros totales, sacamos el 65% de los puntos en juego. Pero esto no pasa solamente en selección mayor: también lo analizamos en 112 partidos de la liga local. No puedo afirmar que es un patrón del fútbol, pero tampoco solo es la liga local.

2) Cuando superamos al contrario por más de un 12% en los esfuerzos de más de 24 kilómetros por hora, en esfuerzos cercanos a la máxima intensidad, también sacamos el 65% de los puntos en juego.

Las dos variables son lo mismo: superación 4% y 12%, sacamos el 65% de los puntos en juego. Entonces yo puedo haber corrido 10 kilómetros de promedio, pero superé al rival y gané. O quizás perdí con 11 kilómetros porque no lo superé. Lo complejo del GPS es que podés ir a un valor muy alto pero no te alcanzó, o no muy alto y sí. El trackeo te permite saber qué perfil de equipo somos, y eso sí te permite hacer comentarios del perfil del equipo, si optamos por un jugador u otro, porque sabemos a quién enfrentamos”.

“Al jugador le mostramos datos tanto de lo físico como de lo técnico porque tenemos una estructura de seguimiento, y ahora sumamos un ingeniero informático. De un partido a otro les compartimos un resumen de lo que les pasó en el juego, el perfil de rendimiento. De hecho, los jugadores son convocados hoy en función de saber que necesitamos futbolistas que tengan un perfil de rendimiento con buenos metros de sprint y buen volumen total. Si el jugador está por debajo de los rendimientos del puesto, excepto que hayas ganado sabiendo que te alcanzó con menos, no son convocados. También medimos eventos técnicos: aproximaciones, quites, duelos ofensivos, pases de progresión. Si no están en el promedio mínimo de lo que pedimos en la mayoría de las variables, no son seleccionados. Es una decisión que tomamos hace tres años”.

“Medimos objetivamente, pero el entrenador es el que da su opinión y es la definitiva. Él observa mucho todo esto, y en momentos en que un jugador le gusta pero no entra en las cuestiones técnicas y físicas que corresponden, se lo saca de la cabeza. Quizás puede venir un futbolista que no esté dentro de esos parámetros, pero no cuatro”.

“Hace 1 año propusimos crear el área de estadística de la investigación en la cual trabaja el ingeniero que mencioné, y de la cual hoy soy responsable. Tenemos tres etapas: dato, información y conocimiento. El dato es el número solo: “Hizo 20 pases”. No sabemos si es bueno, regular, si el puesto pide eso. Información es cuando ese dato ya tiene un valor. Nosotros convertimos datos en información. Ahora queríamos convertir la información en conocimiento. Para eso necesitamos un proceso, que alguien se dedique de lleno a eso. Ahí entró el ingeniero. ¿Qué le propusimos a la Federación? Contratar a una persona, tener un área donde todo (scouting, nutrición, departamento médico, GPS, etcétera) esté centralizado. Aceptaron. Y a partir de esto, el área tuvo dos objetivos centrales: generar archivos que permitan automatizar reportes y empezar procesos de investigación. Y así estamos: actualmente producimos procesos de investigación. El objetivo es crear nuestra propia metodología basada en la evidencia. Hoy la toma de decisiones es conocer el dato físico. La siguiente es saber que en ciertos eventos determinantes, si no tenemos tantas acciones ofensivas, se nos reducen las chances de ganar. Entonces cuando construís el equipo, tenemos que saber que contamos el perfil adecuado para eso. Si no tenemos una cantidad de recuperaciones, tenemos que tener posesión alta. Si enfrentamos un equipo con más posesión, tenemos que poner jugadores con más recuperación. Y estamos tratando de generar las demandas específicas del perfil del puesto para que las tareas de campo sean compensatorias para el jugador. Más allá de todo esto, el ojo y la capacidad del entrenador son determinantes: nuestro objetivo es brindarle herramientas para que tome las mejores decisiones”.

Nicolás Rotnitzky

Redactor Analitica Sports

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