En Europa es normal y en México es cada vez más común: los equipos de fútbol ya tienen desarrolladas áreas de Inteligencia Deportiva. ¿Qué hace un área de Inteligencia Deportiva? En pocas líneas, es el departamento donde el club cruza todos los datos que recolecta y, a partir de la información que generan, se toman algunas de las decisiones más importantes.

El América de México cuenta con uno de los departamentos de Inteligencia Deportiva más desarrollados de la región. Es un área donde trabajan nueve personas, ninguna criada en el mundo del fútbol, pero todos amantes del deporte: actuarios, economistas, contadores, ingenieros industriales, economistas. Se ocupan de cinco tareas: match análisis, entrenamiento mental, planificación deportiva, ciencias deportivas y scouting.

Carlos Aviña (Inteligencia Deportiva / América)

 

“Una de las ideas que nos dio el presidente desde que reestructuramos el área hace dos años fue un poco meterle objetividad al fútbol: tomar decisiones con información objetiva y perder un poco la percepción. La percepción muchas veces te hace caer en la subjetividad y actuar conforme a lo que tú crees, no conforme a la realidad. Entonces contar con información objetiva nos ayuda a tomar decisiones con lo que realmente está pasando”, explica Carlos Aviña, Head of Sports Intelligence del América, con quien hablamos para saber cómo hacen para definir la contratación de un futbolista.

-¿Cómo trabajan la parte del scouting?

Mira, scouting como todos conocemos, es visualizar jugadores, la manera de encontrar jugadores a un menor costo y con un menor riesgo. Pero nosotros vamos más allá de tener visores en el mundo viendo futbolistas, que los tenemos y lo hacemos también, y paralelamente a eso hacemos análisis acá porque hay una infinidad de futbolistas. Entonces entre más certero sea tu análisis, más eficientemente puedes utilizar los recursos y puedes salir a buscar y a ver realmente a los que te interesan. Entonces, por inventar números: de un universo de un millón de jugadores, lo reducimos a cien mil. Una vez que tenemos ese universo reducido, ya nos podemos enfocar realmente en saber quiénes son los jugadores con las características que buscamos. Eso lo hacemos por medio de algunos análisis de filtros que tenemos, análisis de econometría que nos permiten encontrar a los perfiles que buscamos, las probabilidades que tenga cada jugador, el potencial que posee a uno o dos años. Es un análisis muy importante que te ayuda a utilizar de manera más eficiente los recursos. Metes todo eso a la ecuación y te dan las opciones que más se pueden adaptar a lo que buscas.

-¿En qué se basaron para construir los parámetros?  ¿En parámetros internacionales?

-Si, primero tenemos que partir de la idea de juego, de la filosofía del club, que creo que aquí está muy clara. Tenemos muy bien definidos cuáles son los parámetros que queremos que cumplan nuestros jugadores en la parte física, que comprobamos con el GPS, y en la técnica. Cuando fichamos a un jugador del mercado nacional o internacional buscamos información para saber si tienen un rendimiento parecido a lo que queremos. Entonces, por ejemplo, si queremos tener un equipo que tenga mucha profundidad, que juegue por las bandas con amplitud, y que su juego vaya por los carriles laterales, obviamente las necesidades físicas de los laterales y de los extremos son diferentes a un equipo que centraliza más o que mantiene más la posición del balón. Partimos de un estilo de juego definido, que es como cada uno puede definir las características específicas de cada jugador en cuanto a volumen e intensidad.

“Intentamos que en la medida de lo posible un futbolista que buscamos no sea propenso a lesionarse. Sin embargo, el factor de oportunidad también es algo que hay que meter a la ecuación y tenerlo en cuenta al momento de traer a un jugador..”

-Ahí el GPS juega un rol central para entender las demandas físicas de cada puesto y ver si ese futbolista al que quieren incorporar está capacitado físicamente para cumplir las demandas de la posición.

-Sí, totalmente. También buscamos el historial de lesiones de un jugador: intentamos que en la medida de lo posible no tenga tantas lesiones o que no sea propenso a lesionarse. Sin embargo, ahí el factor de oportunidad también es algo que hay que meter a la ecuación y tenerlo en cuenta al momento de traer a un jugador. Hay veces que eres más propenso o eres más abierto a tomar un riesgo y hay veces que no puedes jugar.

-¿Y siempre logran acceder a esa información de un jugador al que buscan incorporar?

– No siempre, desafortunadamente, aunque en algunos casos lo hemos logrado. Creo que cada vez va siendo más fácil, pero muchas veces depende de los contactos y de la cercanía que puedas tener con el jugador que vas a fichar. Hay veces que se tiene que hacer todo muy confidencialmente y cualquier detalle te puede tirar una transacción. En un mundo ideal, sería fantástico contar con esa información.

-¿No crees qué esa información cotiza mejor al futbolista?

-Creo que puede ser tanto positivo como negativo. Al final la información física puede evidenciar que un jugador realmente no cumpliría lo que tú estás buscando, entonces para ti en ese momento el jugador se devalúa o deja de ser opción. O puede ser al revés, que lo cumpla y lo sobrepase, y que entonces ese jugador realmente tenga un valor mucho mayor al que estimabas.

“En la parte de scouting, tenemos distintos modelos econométricos que hemos hecho para estimar, por ejemplo, la probabilidad de éxito de un jugador y el potencial que tiene para desarrollarse a uno o a dos años..”

-O sea que ustedes ya llegaron a la instancia donde pueden comprar futbolistas a partir de los datos…

-Yo creo que es una combinación de factores. Nosotros, en la parte de scouting, tenemos distintos modelos econométricos que hemos hecho para estimar, por ejemplo, la probabilidad de éxito de un jugador, el potencial que tiene a desarrollarse a uno o a dos años, una calificación específica para estimar el rating de un jugador con información objetiva independientemente a la percepción. Obviamente futbolista se hace el trabajo de scouting, que es pura percepción, y se califica según los visores, pero digamos que metemos todo eso en una licuadora y de ahí nos sale si un jugador puede ser opción o no. Tenemos todos esos modelos y al final tomamos una decisión combinada entre percepción e información objetiva que eso nos permite achicar un poco el margen de error de cada jugador.

-¿Cómo calculan la probabilidad de éxito de un futbolista?

– Es una regresión lineal que hicimos después de varias pruebas pero se calcula basada en el modelo o en el prototipo de jugador exitoso que ha tenido la liga mexicana: cuáles son las características que ha tenido y cuáles son las posee el jugador que queremos traer para poder replicar eso. Al final te da un porcentaje entre 0 y 100, que no se alcanza nunca: ni Lionel Messi, porque lo hicimos de prueba, tiene un 100 por ciento, pero sí tiene un porcentaje muy alto.

-Históricamente era el  entrenador quien pedía futbolistas, y acá ustedes, de algún modo, encuentran el futbolista ideal para el puesto. ¿Qué pasa con el rol del entrenador en esta búsqueda?

-Mira, en los análisis y visualizaciones también involucramos mucho al cuerpo técnico. Vamos acotando el universo de jugadores que cumplen las características hasta llegar a una serie de cinco o seis opciones. Una vez que tenemos esas cinco o seis opciones, se las presentamos al cuerpo técnico y ellos junto con el presidente toman la decisión de qué jugador quieren. Pero ya cuando están filtradas las características que buscamos, el perfil de jugador que se busca, y también quiénes son viables o no. Muchas veces el jugador que tú encuentras en este análisis no es viable por las condiciones que tiene en el club o porque quizás no quiera venir: no quiere salir de su club en ese momento o hay una oferta más grande. Lo que intentamos es darle al cuerpo técnico las opciones que pueden ser reales para simplificarles el trabajo y que ellos puedan estar concentrados en lo que pasa dentro de la cancha.

-O sea ellos inician las demandas: les dicen que necesitan un lateral derecho, ustedes ya saben qué condiciones tiene que tener un lateral derecho, y de ahí hacen esa búsqueda.

-Sí, la solicitud puede venir de diferentes partes: puede venir porque el cuerpo técnico identificó un área de oportunidad que tenemos en el equipo y ahí empezamos a buscar, o porque también tenemos algunos métodos como el ‘plan de sucesión’ que nos permite saber exactamente si un jugador va a llegar ya a su límite de edad y quién viene en la cantera. Si no viene nadie atrás, es porque sabes que tienes que buscar. A lo mejor empiezas a buscar no para el siguiente mercado, pero sí para dentro de tres mercados y sabes qué jugador puede reunir esa condición en cierto tiempo.

-¿Cómo analizan el perfil psicológico o humano del jugador? ¿Cómo lo integran al análisis que hacen?

-Actualmente la verdad es que tenemos una red de contactos bastante amplia e intentamos conocer en detalle de cómo es el jugador dentro y fuera de la cancha, cómo es su entorno, cómo es su comportamiento, qué le gusta, qué no le gusta, para poder seguir achicando el margen de error. Estamos en pruebas para poder hacer otro tipo de estudio: hemos escuchado que en la NFL hacen algunos test psicológicos. Algo así para poder tener un resultado más objetivo sería lo ideal. Estamos probando. Creo que hacia allá va, aunque todavía no lo estamos haciendo porque no hemos encontrado la herramienta que nos brinde justo lo que queremos. Pero también le metemos al análisis el factor que llamamos ‘adaptación’, que es ver si un jugador es adaptable a este entorno y a lo que busca el entrenador.

Nicolás Rotnitzky

Redactor Analitica Sports

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