No se trata de armar una lista con jugadores y ver un par de videos: ser director deportivo de un club es mucho más que eso. Un buen director deportivo maneja datos, información, planifica cuáles son las mejores fórmulas para descubrir a los próximos talentos y diagrama el futuro del club. Un buen director deportivo no mira el próximo mercado de pases: mira mucho más allá. Marco Garcés es un referente en el área. Es el director deportivo del Pachuca. Tiene un perfil clásico: fue futbolista y referente en el equipo, jugó en la selección mexicana, y desembarcó en el cargo en 2013. Sin embargo, no se quedó con la experiencia como única herramienta. Estudio Ciencias y Fútbol, lo que le permitió entrelazar a ambas disciplinas. Garcés es una figura que logra que el conocimiento y la pelota dialoguen, convivan y se desarrollen mutuamente.

En ANALÍTICA SPORTS hablamos con Garcés de datos, refuerzos y de la llegada de los nerds al deporte más popular del mundo.

-Jugaste muchos años al fútbol, llevás mucho tiempo como director deportivo del Pachuca: ¿qué cambió en tu manera de ver el fútbol a partir de los datos?

-Es una pregunta difícil. Creo que fui cambiando mi opinión respecto a los datos. En un principio creía que eran demasiado relevantes. Ahora soy más partidario de hacer un análisis cuidadoso a través de interpretaciones, en lugar de tomarlos como una Biblia y pensar que cuando corres más juegas mejor, o cuando juegas más y aciertas intensidades juegas mejor, o que cuando corres más en ciertas áreas del campo juegas mejor. Me parece que no se pueden tomar estos seis lados. La interpretación es muy importante. Sigo acudiendo a los datos, sigo viéndolos permanentemente, no es que los descarté, cómo si me pasó con muchos análisis estadísticos de datos de pases acertados y equivocados, que actualmente los veo muy poco. Porque si vos agarrás los datos de un partido del Barcelona y si le quitas los nombres, no sabrías decirme cuál es el reporte de Lionel Messi debido a que es difícil verlo a través de esos datos. Y sin embargo, Messi sigue siendo muy relevante en todos los partidos. Entonces creo que tenemos que migrar hacia una nueva forma de captura de los datos: debemos asignarles un valor a las cosas, y no hablar nomás de pases equivocados. Si hablamos de temas cuánticos, yo creo que cada acción encierra múltiples posibilidades, y nosotros las seguimos catalogando como positivas o negativas: pases acertados o fallados. No es así. No es la suma de tres pases acertados la que terminan en un tiro a gol ni la suma de tres equivocados la que termina en un tiro en contra. Tenemos que aumentar la complejidad de nuestro análisis.

 

 

-El problema de asignar valor a los eventos de un partido de fútbol es que, de alguna manera, le quita la subjetividad.

-Sí, pero es lo que estamos viendo en la computación cuántica: que las acciones pueden estar en múltiples estados hasta que se diferencian y luego se hace un entrelazamiento… pero ya hablo de esto y ya… ¡me tira de loco!

-¿Tiene que estar cada vez más profesionalizada la preparación física, la dirección técnica y deportiva de un equipo de fútbol? ¿Demanda cada vez más conocimientos?

-Yo creo que sí. Requiere de gente que sabe más, que conoce más. Pero también de gente que haya podido mantener la curiosidad y la mente abierta. Algunas veces, este tipo de perfiles se convierten en bastantes cerrados. Es importante la interacción con las distintas disciplinas, que cada una va creciendo: la biomecánica te tira ciertas conclusiones, la fisiología otras, la psicología otras, la nutrición otras. Debes tener la mente abierta para saber que al final separamos las cosas para entenderlas pero todas intervienen en un mismo jugador o ser humano. Debes priorizar actividades, momentos, y con conseguir ese perfil creo que va a ser el camino para el progreso.

-¿Qué datos recibís de un jugador que incorporás?

-Depende de dónde venga. Si viene de fuerzas básicas, tenemos muchos años de datos. Sin embargo, seguimos siendo un equipo que reacciona a las oportunidades para incorporar. No podemos planificar tanto nuestras contrataciones. Tenemos un perfil de lo que quisiéramos, pero al final tenemos que reaccionar a las oportunidades. Si hay un jugador que estimamos que nos puede ayudar en cuanto a lo deportivo, aunque tenga deficiencias en otros sectores, lo seguimos firmando. Todas las series de análisis que se hacen (biomecánicos, de scanning, de pre habilitación, de lesiones, de nutrición) los hacemos más como un tema remedial (para ver si podemos trabajar con ellos en estos aspectos) más que de reclutamiento, de descartar a un jugador. Si ahora vienen y nos dicen: “Messi quiere venir a Pachuca”, lo vamos a contratar aunque venga gordo, deforme y se haya lesionado los cruzados. Estamos en la posición de intentar remediar lo que encontramos.

“Si uno desmiembra los goles y los reconstruye, yo creo que en el 60% intervienen acciones aleatorias. Entonces creo que tenemos que buscar un nuevo modo de llevar los datos para que de ese modo podamos llevar esto hacia el big data..”

-Monchi dice que los especialistas en big data, sobre todo, son los nuevos scouts, que los clubes ahora salen a buscar especialistas en big data. 

-Es muy interesante lo que dice Monchi porque es algo de lo que vengo hablando hace un tiempo. Para mí también es así. Uno para progresar necesita tres tipos de personas: las arraigadas a la tradición, las contemporáneas y las vanguardistas. No puedes prescindir de ninguna de estas tres personas para desarrollar cualquier tipo de disciplina. En Pachuca las tenemos. El tema de los datos me parece interesantísimo. Fui a varias conferencias en MIT, los simposios sobre datos del béisbol, del hockey, del fútbol americano. Creo que lo que hizo Bill James cambió el modo en cómo llevamos las estadísticas. Si empezamos a llevar estadísticas más relevantes, que te cuenten una historia… Martin Lames, que trabajó en el Bayern y lleva mucho tiempo haciendo análisis de rendimiento en Alemania, habla de la interpretación de los datos, cómo poder llevarlos de una manera distinta. Al final, nosotros trabajamos con goles, que es un suceso demasiado escaso como para que tenga una potencia estadística. Si uno desmiembra los goles y los reconstruyes, yo creo que en el 60% intervienen acciones aleatorias. Entonces creo que tenemos que buscar un nuevo modo de llevar los datos para que de ese modo podamos llevar esto hacia el big data. Pero sí, definitivamente: llevo acá un tiempo diciendo que tenemos que contratar un nerd, un nerd nerd que se la pase viendo números y que nos oriente. Claro que seguimos necesitando al visor, al que tiene el colmillo largo, el que sabe convencer al jugador, el que sabe reclutarlo, el que sabe traerlo. En visoría, necesitamos las tres partes: el nerd que mira la big data y el visor antiguo que tiene la intuición y sabe lo que puede pasar después.

-Hay gente en Europa que dice que el nerd ayuda pero que tiene que comprender el juego, saber valorar qué tipo de datos demanda e identificar por su cuenta qué mirar y qué descartar.

-Es cierto. El problema que tenemos, y acá ya es otro tema, es el millennial, que contratas a uno y se te va en 15 días porque se hicieron multimillonarios y ni puedes regañarlo porque en dos semanas compran el club. Entonces estamos ante un reto muy interesante. Yo estoy muy interesado en el futuro. Leo mucho sobre el futuro y creo que viene un cuarto calentamiento, una cuarta revolución industrial. Con el biotec, la inteligencia artificial, el nanotec, viene una nueva revolución. Necesitas gente capaz y gente capaz de abrir la mente a lo que viene porque vienen muchas cosas distintas, como la computación cuántica.

“De sub 15 a primera tenemos alrededor de 150 futbolistas de los cuales 75 son seleccionados. Estamos hablando de que prácticamente todos son seleccionados nacionales..”

-Quería preguntarte por el proyecto de fuerzas básicas: ¿tienen 70.000 chicos en todo el país?

-Sí, aquí en nuestras instalaciones tenemos 250 jugadores. Después tenemos escuelas filiales, que en un principio eran tres tipos: filiales, escuelas de integración social y centros de formación. Cada uno tenía un objetivo. Las de integración, alejar a los chicos de los vicios y tener una presencia. Las escuelas filiales eran para tener una presencia y exposición de la marca. Y los centros de formación eran donde teníamos verdadero interés de scoutear jugadores de ahí. Ahora tenemos más de 300 escuelas todas integradas dentro de un solo símbolo, que es el centro de formación, y allí tenemos involucrados más de 70.000 niños.

 

 

-Leía que el 70% de las selecciones mexicanas son de Pachuca, ¿es así…?

-Ahora tenemos 65 jugadores en selección nacional. Tenemos 250 jóvenes, pero de ese total, 120 son menores de 15 años donde no hay selecciones nacionales. De sub 15 a primera tenemos alrededor de 150 futbolistas de los cuales 75 son seleccionados. Estamos hablando de que prácticamente todos son seleccionados nacionales.

-¿Y cuál es el secreto para tener 75 juveniles en selecciones nacionales?

-Trabajamos mucho. Fredy Altieri, argentino y director de fuerzas básicas, está todo el tiempo viendo jugadores. Tenemos 16 visores que recorren todo el país. Vienen 1.000 jugadores al año a probarse a Pachuca de los cuales se quedan unos 40. Pero afuera vemos 70.000 niños cada año. Es un ejército de gente trabajando, equivocándonos, acertando, intentando llegar a esto. Afortunadamente ahora se dio la explosión de los muchachos que fueron a Europa y les fue muy bien, como Hirving Lozano, Héctor Herrera, Erick Gutiérrez, y eso nos dio la posibilidad de que los mejores jugadores juveniles quieran venir a Pachuca.

-Decías “equivocándonos”… ¿los datos ayudan a achicar ese margen de error?

-Sí, ayudan. Primero a reconocer que hay un error en algún sitio. La persona que tenemos como director de visoría, Rembert Vromant, es un tipo que viene de Bélgica: hizo visoría para el Brujas de Bélgica. Y ahora armó empresas de análisis estadístico de jugadores, como GolStats. Él montó el análisis matemático y estadístico. Ahora lleva nuestra visoría profesional y amateur. Lleva mucho tiempo acumulando datos de las pruebas que hacemos aquí cuando llegan. Hacemos pruebas físicas, físico-técnicas y de agilidad. Tiene cinco años de pruebas que ha venido correlacionando con la evolución del jugador, con la evolución antropométrica y físico-técnica. Con el tiempo vamos a tener datos muy interesantes. El objetivo es que, como no podemos contratar tantos visores y tenemos 70.000 niños, podamos mandar una batería de pruebas a las escuelas filiales y decir: “Mira, si tienes uno que te parece muy malo pero califica alto en estos tres parámetros, mándamelo que quiero verlo”.

-Es increíble a lo que quieren llegar…

-Sí, sí, es diseñar algoritmos. Acá hay un grupo muy diverso de gente de todos los países, edades y formaciones que al final enriquecen esta posibilidad de una aproximación transdisciplinaria a todo este tipo de problemas. Tenemos a Freddy Altieri que viene de Boca y nos manda a volar cada vez que le hablamos de temas nerds. Y tenemos a Rembert que siempre quiere hablar de datos y no quiere ver la cancha. Con eso se forma un grupo de trabajo interesante.

Nicolás Rotnitzky

Redactor Analitica Sports

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