En tiempos donde la neurociencia y distintas tendencias cognitivas ganan lugar entre los deportistas, el psicólogo deportivo Sebastián Blasco propone otra cosa: volver a los orígenes. Buscar a la persona detrás del deportista, trabajar para reconectarlo con “su capacidad lúdica”. El director del curso del posgrado de Psicología Deportiva y profesor de la Universidad Austral dialogó con ANALÍTICA SPORTS sobre las nuevas tendencias en su área.

-¿Hacía dónde van los enfoques innovadores de la psicología deportiva en estos días?

-En los últimos tiempos tomaron mucho vuelo la psicología deportiva en torno a las neurociencias. En el último Mundial de fútbol, sin embargo, esto dio un giro donde se regresó a los orígenes: a trabajar con la persona detrás del deportista. Aunque lo que más venda sea la tecnología y la innovación, hay una vuelta a los orígenes que tiene que ver con la faceta más espiritual del deportista, la búsqueda del sentido.

-¿Cuáles son las problemáticas de los deportistas profesionales?

-Las problemáticas más salientes pasan por la necesidad de los deportistas por sentirse concebidos en su totalidad, como personas. Ahí entran líneas más existencialistas que tratan de ver al deportista en su integridad. Otra problemática es que confunden el hacer con el ser. El deportista tiene la oportunidad de revalidar todos los fines de semana lo que vale en torno a lo que hace: si lo hace mal, no vale nada; y si lo hace bien, vale mucho. Ese círculo es peligroso, y es difícil salir si no tienen otra mirada. Para mí la nueva tendencia trata de que vuelvan a ser reconocidos en lo que son. Esto es más filosófico, más existencialista. Cuando un deportista llega al consultorio necesita verse,  mirado desde otro lado.

Sebastián Blasco

-¿Los deportistas pierden la capacidad de disfrute?

-Absolutamente. Trabajé mucho en el fútbol, y en el consultorio con deportistas de distintas disciplinas. En el alto rendimiento hay una gran escisión donde quiebran su mundo personal con su mundo deportivo. Y en ese quiebre la persona se aleja de su mundo personal. Una vez escindido, pierde la capacidad de conectarse con el disfrute: salen en búsqueda del éxito desenfrenadamente.

-¿El deportista tiene noción de este quiebre?

-Muchas veces no. En el ámbito deportivo muchos creen que el rendimiento podría bajar de no existir esa escisión entre la vida deportiva y la vida personal. Una persona más integrada le destina tiempo a su familia, a su angustia, y eso puede mermar su rendimiento. Por eso los entrenadores no proponen esa integración, y el planteo es válido. Pero el psicólogo deportivo siempre debe ir detrás de la persona que está atrás del deportista. Si bien es cierto que puede atentar al rendimiento deportivo en el corto plazo, en el largo plazo es ganancia para la persona, y eso, con el tiempo, también dará éxitos en el ámbito deportivo.

-¿Se te ocurre algún caso para ejemplificar esta búsqueda de sentido?

-Sí, Michael Phelps: ganó todo, y sin embargo nunca le encontró un sentido, un para qué. Cayó en el alcoholismo, en la depresión. Y cuando se dio cuenta de que su “para qué” estaba puesto en su familia, tuvo una autorrealización más profunda. Eso lo llevó a seguir ganando medallas.

“Michael Phelps ganó todo, nunca le encontró un sentido a eso y cayó en la depresión. Cuando descubrió su ‘para qué’, siguió ganando medallas…”

-¿Esa reconexión personal demanda un proceso largo?

-Depende de cada uno. Pero cuando lo proponés, la persona lo agarra porque se siente más completa desde esta mirada más existencialista. Y ahí utilizás otras técnicas puras, como el mindfullness, la meditación, técnicas de respiración, yoga: actividades para conectarse consigo mismo, con la percepción.

-¿Qué opinás de la neurociencia?

-Me parece una herramienta súper válida siempre y cuando se pueda complementar con otras miradas. Yo creo que al deportista hay que abordarlo de una manera integral, interdisciplinaria. No hay una sola respuesta, y la psicología deportiva no puede abordar todo. Hay que ser amplios.

Michael Phelps reinventó su carrera cuando le encontró un sentido al hecho de ganar

-¿Cuánto afectó a los deportistas la irrupción de las redes sociales?

-Si no tienen en cuenta esta diferencia entre el hacer y el ser, las redes sociales los pueden confundir. Hoy cualquier persona puede opinar de lo que ellos hacen. Si caen en ese circuito neurótico, se pueden quedar encerrados ahí. Y eso es peligroso. Las redes sociales son herramientas, ni buenas ni malas. Generan diferentes oportunidades. Depende de cómo las utilicemos pueden estar llenas de sentido o no. Ahora, si en un vestuario, antes de jugar un partido, los jugadores están con el celular y conectados a sus redes sociales, es un impedimento para alcanzar una mayor concentración. Eso sí habría que controlarlo. Los técnicos y formadores deben tomar recaudos para generar mayores oportunidades de sentido con las redes sociales. No sería tan crítico, es una oportunidad de sentido depende cómo las utilicen.

“Las redes sociales son herramientas, ni buenas ni malas..Depende de cómo las usemos pueden estar llenas de sentido o no tener ninguno…”

-En un fútbol tan dinámico y volátil como el argentino, ¿cómo se trabaja la identidad en un grupo donde los futbolistas emigran rápidamente?

-Eso es complejo. Se modificó en los últimos años. En el mundo del fútbol es más difícil construir esa identidad por los plazos que tiene: incluso el técnico se puede ir antes de los seis meses si los resultados no lo acompañan. Hoy, como formador o entrenador, tenés que formar un equipo –que tiene lazos, sinergia, integración, y es diferente a un grupo- en menos de seis meses. Rápidamente tenés que captar a los líderes, que son los que inspiran a que los otros se alineen en la búsqueda de un objetivo común. El entrenador debe captar lideres e inspirar. Hoy el liderazgo es una capacidad de inspiración, no de ejecución. Es alguien que inspira, que mueve, que despierta pasión. Ser líder es ser agresivo, buscar lo que quiero con pasión, con vitalidad.

-¿Cómo se acopla la psicología del deporte a un cuerpo técnico más amplio, con analistas de videos, nutricionistas, preparadores físicos…?

-Hay mayor permeabilidad. Antes esto era diferente. El acceso es un poco más fácil, sobre todo en inferiores. Ahí es imprescindible porque los psicólogos deben trabajar con los chicos para contenerlos, trabajar con los padres. En Primera cuesta más porque entrenadores y preparadores físicos lo ven como algo más persecutorio, pero esto se ha revertido. Es un componente más.

“Los deportistas se dan una identidad exclusiva: son futbolistas, son tenistas. Y si no trabajan eso para el retiro, les vendrá un vacío existencial”

-¿En qué momento de la formación del deportista de elite debe aparecer la psicología deportiva?

-Cuando son más chicos, pero para trabajar con los padres. En la iniciación deportiva, desde los 6 años, se trabaja con un triángulo: padre, entrenadores y niños. A mi entender, ahí radica el trabajo más importante del psicólogo deportivo en esa etapa, que es mantener el aspecto lúdico.

-¿Y al final, con el retiro?

-También, porque los deportistas se dan una identidad exclusiva: se definen como futbolistas, tenistas, y después de eso no son nada. Ahí viene un vacío existencial muy profundo que puede llegar a la ludopatía, a las adicciones, etcétera. El problema es que intentan llenar ese vacío con otra cosa. Por eso se trabaja en el retiro desde que son chiquitos: le ampliamos la gama de interés, le mostramos que son otra cosa. Volvemos al principio: lo importante es trabajar a la persona detrás del deportista.

Nicolás Rotnitzky

Redactor Analitica Sports

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