Cada vez hay más datos para describir y analizar los partidos de fútbol, y son provistos por un altísimo número de proveedores diferentes. Podemos decirlo: nunca hubo tantas herramientas para entender los aspectos de un partido. Para desentrañar controversias alrededor de la recolección de datos, FIFA, a través de su blog de innovación, apunta a ayudar a comprender mejor estas partes claves. Dada la obvia influencia que tiene la FIFA en todas las decisiones que finalmente se toman en el fútbol, en Analítica Sports reproducimos el interesante artículo que publicaron en su sitio.

Como ocurrió con Moneyball en el béisbol, hubo varios intentos de transformar a los deportes en un juego de números. El fútbol no fue la excepción. Con las mejoras en la calidad de video, las imágenes automáticas y procesadas, y la gran cantidad de fuentes para hacer análisis post-partido, el fútbol tiene más estadísticas a disposición de las que nos importan. Con los medios, los relatores, los equipos y la audiencia ganando acceso a los datos, y los analistas de datos tomando interés en el “big data” del fútbol, FIFA evaluó la validez de esta información.

Un encuentro es dividido en miles de eventos dependiendo de la profundidad de la información provista

Una de las maneras más antiguas de cuantificar el fútbol se conoce como los “datos de eventos”. El juego se analiza en eventos tales como número de pases, tiros al arco, goles, entradas, entre otras acciones, que técnicamente describen lo que está ocurriendo en cada momento del partido. Un encuentro es dividido en miles de eventos dependiendo de la profundidad de la información provista. Estos eventos luego permiten sacar análisis estadísticos de los jugadores, los partidos, o directamente de las ligas mediante comparaciones entre equipos, temporadas o futbolistas.

 

Un estudio interno de FIFA desarrollado durante el Mundial de Rusia 2018 comparó a un número de proveedores de datos para darle validez, confiabilidad y, a su vez, para comparar los diversos conjuntos de datos recolectados. Como resultado, FIFA puede resaltar algunas conclusiones con una llamada de atención:

 

  • Hay diferencias en cómo cuantifican los partidos los diferentes proveedores, incluso en las decisiones fácticas más básicas. Mientras que el número de goles tiende a ser consistente, las estadísticas de tiros libres, corners o incluso tarjetas amarillas no suelen ser del todo precisos.
  • Otros indicadores más subjetivos como “entradas exitosas” o “cruces completados”, que dependen de un porcentaje de definiciones operativas, muestran diferencias entre los proveedores de hasta el 50%.
  • Debido a la naturaleza del negocio, casi todos los proveedores de datos aún dependen del procesamiento manual. Mientras que los buenos proveedores ofrecen un alto nivel de entrega en tiempo real, muchos de esos datos no son verificables con la suficiente rapidez.
  • El control de calidad de los datos –por ejemplo, mediante nuevas tecnologías- sigue en su etapa de “infancia”.

 

 

Todo demuestra que mantener un grado de escepticismo hacia tales datos es saludable, especialmente cuando se comparan diferentes competiciones o cifras a lo largo del tiempo. Si bien hay un deseo comprensible de obtener datos de la manera más rápida posible, hay una diligencia para garantizar que dichos datos reflejen con precisión lo que ocurre en el juego. Esto se vuelve más crítico cuando se desarrollan índices de rendimiento o se intenta juzgar el rendimiento del jugador basado en diferentes conjuntos de datos.

Redacción Analítica Sports

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