Estados Unidos es el paraíso de los datos aplicados al deporte. Es habitual ver analistas deportivos y atletas explicando lo que ocurre en el juego a partir de las estadísticas. En la MLS, como ocurre en el fútbol a nivel global, están en proceso de desarrollo. El GPS ya es denominador común entre todos los equipos, aunque todavía hay una discusión alrededor de su uso: el comisionado Don Garber quiere que los datos puedan ser utilizados por más áreas para alimentar el crecimiento de la liga.

“Si fuera por mí, les pondría chips a los jugadores para tratar de recolectar la mayor cantidad de datos posibles sobre sus movimientos, sus biométricas, para hacer nuestras transmisiones deportivas más interesantes y lograr un crecimiento en nuestra audiencia. ¿Qué puede ser más excitante que ver la frecuencia cardíaca de Landon Donovan mientras va a patear un penal?”, se pregunta Garber.

El acuerdo actual de MLS CBA, firmado en febrero de 2015 y con vencimiento en enero, establece que si bien la liga o los equipos pueden requerir que un jugador use “cualquier dispositivo de monitoreo fisiológico” en el entrenamiento, ese mismo jugador no está obligado a usar el dispositivo en el partido si cree que su uso impactará en su rendimiento.

“A diferencia de otras partes del mundo, acá los jugadores no están obligados a usar los GPS, entonces si le pedís a un jugador que lo use porque querés medirlo en un partido y él te dice que no, ahí quedaste: no lo podés obligar”, dice Matías Almeyda, entrenador de San José Earthquakes, en una entrevista con ANALÍTICA SPORTS.

Para Diego Valeri, figura del Portland Timbers, la tecnología es buena porque “el entrenador sabe más sobre nosotros. Consiguen datos sobre cuántas veces aceleramos, qué tanto nos cuesta, la frecuencia cardíaca. Y aunque sea difícil ponerlo en estadísticas, ayuda bastante”.

“Muchos de los chicos lo odian porque, para ser honestos, aprietan mucho y no son cómodos. A mí me gustan porque muchas veces pido datos que muestran la distancia que cubrí, los sprints que realicé, y yo relaciono eso con cómo me sentí en el juego”, le explica Zarek Valentin, defensor de los Timbers, a SportsTechie.

“Si fuera por mí le pondría chips a todos los jugadores para recolectar todos los datos posibles sobre su rendimiento..”  (Don Garber, comisionado MLS)

Muchos equipos de la MLS usan los GPS de Catapult. Son dispositivos que se colocan en chalecos que van debajo de las camisetas. Los datos que recolectan son analizados entre los entrenadores, preparadores físicos y médicos para tomar decisiones. Algunos jugadores se involucran y miran los datos, otros no.

“Mostramos algunos datos para todos. La distancia total y la distancia de alta intensidad por partido, por ejemplo, se publica en el pizarrón colectivo para todo el mundo. Hay algunos datos que sí guardamos y nos los quedamos nosotros. Si creemos que vamos a exponer mucho a un jugador, que quizás queda mal, que no se lo merece por algún motivo, intentamos hablar primero con él. Buscamos que el futbolista se entere de boca nuestra y no por una hoja que pegamos y explicarle el por qué y por qué estamos viendo eso”, agrega Guido Bonini, preparador físico de San José Earthquakes, ante una consulta de Analítica Sports.

El trackeo no invasivo, sin embargo, es posible. La MLS podría imitar sistemas utilizados por otros deportes norteamericanos, como la NBA. El básquet confía en el trackeo óptico provisto por Second Spectrum. La NFL y la NHL tienen un recurso más sencillo, pero todavía imposible en el fútbol: coloca chips dentro de los protectores de los hombros de los jugadores. Mark Abbott, comisionado adjunto de la MLS, sugiere que tal vez, un día, se puedan incorporar chips a las camisetas de los futbolistas: “Mientras la tecnología mejore, será menos que un problema”, afirma. Nicolas Evans, director del área de Tecnología e Innovación de FIFA, coincide con esta idea: “Si podemos reemplazar al actual GPS por unos chips más chicos en la camiseta, así creemos que podemos ganar”, nos cuenta el especialista.

Otro desafío, y uno que tanto Garber como Abbott están de acuerdo, representa una preocupación mayor que el hardware: la privacidad. El CBA establece que el personal médico de la MLS y/o del equipo pueden realizar pruebas fisiológicas durante la pretemporada y la temporada. Dichas pruebas pueden incluir, sin limitaciones, métricas como la frecuencia cardíaca, la grasa corporal, el VO2 máximo, Omega wave y los niveles de hidratación en la orina. Sin embargo, la liga y los equipos no están autorizados a compartir los resultados de tales pruebas con preparadores físicos, directores técnicos y otro personal. También se les prohíbe la difusión pública de dichos datos, a menos que el sindicato de jugadores lo consienta.

Estados Unidos tiene un caso completamente opuesto: la NFL. Son los más liberales en cuanto a compartir los datos recolectados de los GPS. Este año, la NFL publicó que Ezekiel Elliott, running back de los Dallas Cowboys, alcanzó los 21.27 millas por hora en una corrida de 44 yardas, donde sobrepasó a dos marcadores. La NFL desbloqueó la mayoría de esos datos cuando se le dio acceso a los 32 equipos a las estadísticas de sus contrincantes.

Pero la discusión todavía es grande. Hay inquietudes sobre cómo la tecnología podría sacarse de contexto y usarse de tal modo que impida el desarrollo de la carrera de un atleta: la privacidad sigue siendo el motivo que hace que los sindicatos protejan a los atletas.

Abbott, de todos modos, ve un panorama optimista: “Creo que viene una revolución para todos los deportes con dispositivos portátiles. No sé cuál es el período de tiempo, pero creo que la tecnología de seguimiento de jugadores es algo que va a venir a la MLS. No solo para nosotros, sino para todas las ligas. Y estamos muy entusiasmados con eso”.