¿Por qué interesa tanto el comportamiento de los millennials cuando se analiza el consumo deportivo? No se trata de que sean mejores o más sabios, sino de conocer como se incuba una práctica que luego puede transformarse en tendencia. Hace 40 años, los niños frente al televisor, modelaron al fan deportivo de la pantalla gigante en el centro del living del hogar. Ahora los más jovenes quieren ver el deporte en sus dispositivos, sacrifican la calidad de la transmisión con tal de no tener que cambiar de herramienta y quieren compartir todo lo que les genera interés. Más que nunca, el comportamiento de una y otra generación marca diferencias en los modos de acceder a los contenidos deportivos.

Un estudio hecho por Deloitte sobre 15 mil entrevistas revela que los fanáticos del deporte tienen 3 veces más tendencia a ver deporte en vivo cuando lo reciben por streaming y 1,5 veces cuando lo reciben de un broadcast tradicional. El relevamiento dividió a la población según sus intereses: los fans extremos que nunca se pierden un partido, los que miran deporte a menudo, los que son fanáticos casuales (solo miran cuando se cruzan con algo que les interesa), los que son conocedores del deporte pero sin fanatismo y aquellos que directamente no se declaran fanáticos del deporte.

Cuando se divide por generaciones, la manera de expresar el interés cambia. Los millennials tienen 2,5 veces más posibilidades de ver deporte en vivo si lo reciben en sus dispositivos y no deben cambiar de pantalla. El 57 por ciento de los  nacidos durante el “Baby Boomer” (período 1946-1965) prefieren mirar deportes en soledad y el 68 por ciento no se inclina por compartir la experiencia en redes sociales. Los millennials que tienen el mismo comportamiento (soledad) llegan apenas al 31 por ciento y menos del 34 por ciento deciden no interactuar en redes cuando miran deporte.

La idea de ver deporte en dispositivos cotidianos (smartphones) supone en algunos casos una pérdida de calidad de la transmisión. Muchos publishers consideran que ese es un sacrificio lógico cuando se decide alcanzar a las nuevas audiencias. Pero el informe de Deloitte señala que el 60 por ciento de los encuestados que mira una transmisión de alta calidad tiene la inquietud de asistir a un estadio la próxima vez que pueda y el 40 por ciento se muestra más proclive a interactuar con marcas patrocinadoras si la transmisión es atractiva.

De los 15 mil encuestados, el 75 por ciento mira deporte en vivo a través de TV por cable o satelital. Pero cuando se baja al público millennial, esa tasa llega al 61 por ciento. La cifra de los que admiten querer verlo en sus dispositivos crece cada año y en los millennials ya alcanza casi el 40 por ciento. Al mismo tiempo, el 58 por ciento de los millennials quieren ver deporte como una experiencia social y compartirlo y el 52 por ciento dice que le gustaría verlo directamente en las plataformas sociales en las que se desenvuelven.

El informe, que analiza el comportamiento en el mercado norteamericano, también destaca la potencia de los programas deportivos en los sistemas televisivos tradicionales: 89 de los 100 shows televisivos más vistos en 2018 corresponden a deporte en vivo. El Super Bowl estuvo sexto entre los siete programas de TV con mayor audiencia.

Redacción Analítica Sports

Twitter LinkedIn