[La viralización de un video de la televisión danesa mostró nuevamente el poderío de la realidad aumentada como forma de enriquecer la experiencia de un televidente. La pieza muestra como los analistas del último Tour de France de ciclismo comentan una de las etapas mientras en una mesa ( en realidad, una pantalla) desplazan a voluntad a los integrantes de uno de los equipos, para mostrar la estrategia de carrera. Obviamente, esas figuras que lucen corporizadas, son una proyección virtual.

 

La realidad aumentada (AR) está presente en la industria deportiva como una de las formas de hacer superadora la experiencia de los fanáticos. En los estadios de la NBA ya es usual que los espectadores participen en acciones y actividades basadas en la AR, tanto para intervenir en juegos como para enriquecer la información sobre los jugadores, los equipos y el consumo de productos durante el juego.

En febrero pasado, Adam Silver, Comisionado de NBA, anunció un acuerdo de la liga con Magic Leap, una compañía dedicada a producir gafas de realidad virtual, que también trabajaban con realidad aumentada. Esos lentes permiten ver los partidos con siete perspectivas diferentes y añadirles capas de información estadística relacionadas con el juego. Es una tecnología nueva, ya difundida, pero que todavía no se ha extendido del todo. Todavía resulta costosa: las gafas cuestan 1300 euros.

La realidad aumentada surge cuando se superpone un entorno virtual a un entorno físico. También recibe el nombre de realidad mixta. Su diferencia con la realidad virtual es que esta última requiere de dispositivos (lentes, cascos) y crean escenarios inmersivos que son ficticios aunque puedan recrear situaciones reales. El célebre juego Pokemon Go (tal vez muy adelantado a su tiempo) fue la muestra más clara y contundente de lo que significa la realidad aumentada.

El deporte tiene un gran campo exploratorio en ese sentido y las grandes organizaciones deportivas ya trabajan en él.

Redacción Analítica Sports

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