Netflix volvió a dejar en claro que no piensa entrar en el negocio de las transmisiones en vivo del deporte. Otra vez lo confirmó Reed Hastings, CEO de Netflix, la semana pasada frente a periodistas de todo el mundo. Lo dijo en pocas palabras cuando le consultaron acerca de generar contenidos en streaming de TV y deportivos en vivo: “No plans on live”. 
La consulta que se vuelve reiterada se vincula, indirectamente, a la estrategia que tiene Amazon Prime Video que combina en su menú de contenidos los eventos en vivo con los documentales deportivos. Ahí está uno de los factores que también destacan a Netflix como plataforma y pasa a ser una de sus fortalezas: no precisa tener eventos en vivo para ser percibida, también, como una compañía que ofrece contenidos deportivos.

Los ejemplos se acumulan. Uno de los productos más elogiados de Netflix es la serie de Fórmula 1 “Drive to Survive” La etapa de la máxima categoría del automovilismo bajo el control de Liberty Media entendió que la distribución de las acciones de sus pilotos iban más allá de las carreras. “Drive to Survive” condensa los duelos de la temporada ,la tensión y las estrategias de boxes y cuenta con una fuerza narrativa que borra las fronteras de lo que sucede en tiempo real y lo que está encapsulado en un pasado reciente.

 

La serie “Losers” es otro acierto. Se trata de pequeñas historias de clubes de fútbol, golfistas,  boxeadores, patinadoras y otros atletas que se destacaron en el deporte y no necesariamente por haber ganado. Sus triunfos fueron haber sabido contar la sustancia de los momentos amargos del deporte. Nada de lo que sucede va “en vivo”, pero nada de lo que se cuenta deja de tener la emoción de una narrativa que pone en tiempo presente los fracasos y las victorias mínimas de un material de archivo revisitado.

 

 

El deporte atravesado por Netflix también modifica lugares y ecosistemas. Luego de estrenada la serie “Sunderland till i die”, que cuenta la dura historia de la caída desde la Premier League hasta el sótano de la League One, el club logró un florecimiento como foco de interés. No hubo un salto mágico a la primera división, pero creció un 35 por ciento las visitas a su sitio oficial, se sumaron 2.600 nuevos suscriptores al canal de You Tube y sus videos tuvieron 550 mil views, un incremento del 30 por ciento con respecto al año anterior. 13.500 seguidores se sumaron a la cuenta de Twitter y en Facebook acumularon 2.3 millones de visualizaciones. La ciudad de Sunderland también acusó ese impacto: aumentó un 254 por ciento la llegada de visitantes desde Estados Unidos; un 523 por ciento desde Alemania y un 408 por ciento desde Suecia.

Las biopics de Carlos Tévez hecha en la Argentina y la de Antoine Griezmann que se realiza en Francia son otras de las producciones que Netflix se prepara para lanzar dentro de su menú deportivo. Ya en su momento estrenó docuseries de Juventus y de Boca Juniors. La inclusión de este tipo de temáticas dentro de su catálogo no constituyen una novedad. Son casi una rutina. En todo caso lo que hace Netflix es reflejar la industria del deporte con la compra de otros derechos y no con la inversión para comprar eventos.

Netflix no transmite contenidos en vivo.  No lo necesita con el deporte. Su forma de ofrecerlo es tan variada que a nadie se lo ocurre pensar que el fútbol, el automovilismo, el boxeo y otras disciplinas no integran los focos de interés para la audiencia a la que aspiran alcanzar. Al tiempo, para su salud económica, no inteviene en la puja por la compra de derechos, una rama del mercado que no deja de inflar sus precisos, en un escenario cambiante.

Marcelo Gantman

Director de Contenidos de Analítica Sports.

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