La salida de Mark Parker como CEO de Nike tiene muchas interpretaciones. Especialmente al no ser una ida de la oficina abrupta, sino pautada para enero de 2020. Parker ocupa su cargo desde 2006 y está en la compañía desde 1979. Phil Knight, el fundador de Nike, lo eligió personalmente para que estuviera al mando de las operaciones. Las lecturas de la salida de Parker hablan de un viraje más marcado de Nike hacia una empresa tecnológica que vende calzado e indumentaria o bien de un castigo ejemplar por haber sostenido más de la cuenta a Alberto Salazar, cabeza visible del Nike Oregon Project, la estructura de entrenamiento de atletas de elite que derivó en una sanción a Salazar por prácticas vinculadas al doping. Salazar, que era el entrenador de Mo Farah,  fue sancionado con 4 años de suspensión y Nike decidió dar de baja ese proyecto. Esto es lo que especula con mucho detalle los medios británicos cuando se dio a conocer la noticia.

Mark Parker y John Donahoe

La mirada tecnológica del asunto tiene más peso, especialmente porque Mark Parker no se va de Nike sino que pasará a ser presidente del Consejo. El nuevo CEO, John Donahoe, tiene una carrera asociada a empresas de tecnología. Actualmente es el director ejecutivo de ServiceNow, una compañía de servicios en la nube. A comienzos de los 2000, Donahoe ocupó diferentes cargos relevantes en eBay. La especialización del nuevo CEO en asuntos tecnológicos hablan del foco que Nike adoptó como compañía en la última década para dejar de ser solamente una marca de calzado e indumentaria y convertirse en una plataforma digital de experiencias, que incluye la comercialización de los productos que fueron siempre el corazón de la compañía. Sobre eso ya hemos dado cuenta en diversos artículos en ANALITICA SPORTS.

En el camino Nike buscó influir en la cultura, hizo su transformación digital, modificó su relación con los clientes siendo precursora en el diseño y compra de productos customizados

 

El 13 de enero John Donahoe ocupará el lugar de Mark Parker. El cambio no parece obedecer a un mal momento de la compañía, sino todo lo contrario: la cotización bursátil de Nike es de 150 millones de dólares y las acciones de la empresa durante la gestión de Parker jamás dejaron de crecer. En el camino Nike buscó influir en la cultura, hizo su transformación digital, modificó su relación con los clientes siendo precursora en el diseño y compra de productos customizados. Creó aplicaciones, generó experiencias con realidad aumentada  y resistió hasta donde pudo la obvia decisión de que en algún momento Amazon también fuera  su boca de salida en el comercio electrónico.

De hecho, para la Generación Z en Estados Unidos, Amazon y Nike son las dos principales marcas a la hora de opinar acerca de las compañías que más valoran.

Marcelo Gantman

Director de Contenidos de Analítica Sports.

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