• El nuevo fan deportivo no sigue equipos, sigue jugadores.
  • Tiene sentimientos volátiles: puede cambiar de club o de atleta predilecto.
  • No solo consume contenido, también lo produce.

Decir que las formas de consumir el deporte cambiaron es repetir un mantra viejo, una alerta para los productores de contenidos que todavía piensan solamente en los ratings televisivos. La forma de consumir el deporte ya cambió. Lo que ahora está cambiando es otra cosa, algo mucho más profundo: lo que ahora está cambiando es el fan deportivo. La nueva generación de fanáticos viene con costumbres tan nuevas como revolucionarias, como un viento dispuesto a arrancar las raíces de las tradiciones arraigadas hace al menos cien años.

Wayne Rooney

El perfil del nuevo fan deportivo surge del interesantísimo informe publicado por Sports Innovation Lab. Ellos lo llaman “Fluid Fan”, y plantean un tercer paradigma del fanático deportivo, que ya no es local como lo fue hasta la década del ’50, y tampoco global, como lo es en estos tiempos.

El “Fluid Fan”, potenciado por la nueva era multidimensional de las comunicaciones, es un sujeto que ya no está atrapado únicamente por un equipo o una liga, sino que tiene pasiones más volátiles, más flexibles. Y que es más seguidor de un atleta que de una institución deportiva.

Algunas características del “Fluid Fan”:

  • Es leal a los jugadores, no a los equipos. Cuando LeBron James dejó los Cleveland Cavaliers para sumarse a Los Angeles Lakers, su camiseta se convirtió en la más vendida en la historia de la NBA. Algo similar ocurrió con Wayne Rooney y DC United: el inglés arrastró a algunos de sus 17 millones de seguidores de Twitter a incrementar a los 150.000 que seguían al equipo. El pase de Cristiano Ronaldo a la Juventus también significó un enorme beneficio económico para la institución debido a las ventas de camisetas.
  • Acompaña a las marcas que apoyan sus valores. Tres cuartos de los consumidores menores de 20 años dicen que están dispuestos a gastar más dinero en aquellas marcas involucradas socialmente y que apoyen el cambio climático.
  • Tiene muchos “yo”. La próxima generación de fanáticos habrá crecido en comunidades digitales como Twitter, Twitch o Fortnite. Sus identidades serán menos fijas, más dinámicas y moldeables al contexto.
  • Es creador de contenido, no solo lo consume. Históricamente, el fanático no tenía forma de intervenir en la creación de contenido. Ahora dispone de más herramientas para hacerlo. Los deportes profesionales se convertirán en una plataforma para la generación de un ecosistema más amplio y disperso, tal como ya se ve en la popularidad de los eSports.

  • Abierto al cambio. Está dispuesto a probar nuevos deportes, a experimentar con nuevas formas de entretenimiento.
  • Sus sentimientos son más volátiles. Está dispuesto a cambiar su deporte preferido, su liga favorita y a su jugador predilecto. Esto puede significar la extinción del “fanático duro”. Incluso hasta puede preferir que su club pierda si eso es bueno para su equipo en el Fantasy Game. O de apostar contra su equipo si eso le va a generar una ganancia económica. El cambio en su relación con el deporte abre nuevas puertas para entender cómo se relaciona con lo que apoya en ese momento.
  • Pretende evolución constante. Sus expectativas cambian permanentemente. Pretenden que cada innovación tecnológica o en una industria adyacente cambie la forma en que ellos se relacionan con el deporte. Los nuevos sistemas de pago, los nuevos auriculares de realidad virtual, las nuevas formas de transporte hacen que el deporte no pueda quedarse quieto. Estos fanáticos continúan exigiendo el costo, la comodidad y las facilidades que existen en otras áreas de sus vidas para que existan en los deportes.

Redacción Analítica Sports

Twitter LinkedIn