La experiencia de Rusia 2018 muestra que ya no existen más los equipos “débiles”.  Este fue un Mundial especialmente vibrante por las definiciones sobre la hora y el riesgo de las selecciones poderosas.

Pasado el Mundial nos queda la sensación de que se trató de un campeonato muy emocionante. Con resultados sorpresa (México y Corea vencieron a Alemania) y con duelos que mantuvieron la tensión hasta el final: el gol de Marcos Rojo contra Nigeria es un ejemplo de eso. Estas sensaciones nos llevan a analizar qué fue lo que sucedió y si la impresión que tenemos se corresponde con la realidad. Algunas conclusiones
Comparativamente, este fue un mundial muy vibrante, con muchos partidos definidos en los últimos minutos.
En el segundo día del Mundial ya tuvimos dos partidos definidos en los últimos segundos: la soberbia actuación de Cristiano Ronaldo contra España para empatar el encuentro y el gol en contra de Bouhaddouz en el minuto 95 para la victoria de Irán sobre Marruecos. Mi sensación durante todo el mes se mantuvo: no había partidos “definidos”. Había que esperar siempre hasta el pitido final; como decía el poster de la película Rocky Balboa “Esto no se acaba hasta que se acaba”.
La cuestión nos invita a revisar los datos y ver si en la historia de los Mundiales recientes, Rusia 2018 se destacó por tener una gran cantidad de partidos definidos en los últimos minutos. Para ver esto, nos hemos centrado en los campeonatos desde Estados Unidos 1994 y tomamos como métrica el porcentaje de partidos totales definidos por goles a partir del minuto 80. Es decir, incluye los partidos en los que hubo un gol a partir del minuto 80 que cambió el resultado (empate o victoria de un equipo), por lo que incluye automáticamente todos los partidos en la etapa de eliminación que fueron a tiempo extra. A continuación vemos cómo se compara Rusia 2018 con el resto de los Mundiales recientes:

Como vemos, existe cierta tendencia creciente a que los Mundiales sean más “emocionantes”. Lógicamente, esto es imposible de anticipar, por lo que no tiene mucho sentido buscar causas. Es más, esto ayuda a comprender por qué es difícil de predecir estadísticamente el resultado total del Mundial: pasan muchas cosas impredecibles y un resultado puede cambiar bruscamente de un momento a otro.
Por otro lado, llegamos a una conclusión que da cierta satisfacción: prácticamente 1 de cada 3 partidos fueron definidos por goles a partir del minuto 80, por lo que tuvimos la suerte de vivir un gran torneo, con partidos electrizantes y cambiantes. Estos partidos a veces se sufren (no es difícil imaginarse el dolor de los japoneses tras la remontada belga en octavos de final) y a veces se disfrutan (otra vez, pensar en gol de Rojo), pero siempre generan un nerviosismo que nos recuerdan lo inolvidable que siempre es la cita mundialista. Obviamente esta proyección se basa solamente en los últimos siete mundiales, pero da una idea de que, en comparación con los últimos 24 años, hemos disfrutado de un interesante campeonato y que Rusia 2018 coloca una vara elevada para Qatar 2022 y los campeonatos de la temporada 2018/19.

Cada vez existen menos diferencias entre selecciones

Primer fin de semana del Mundial. Con un gol de contraataque de Chucky Lozano, México vencía 1 a 0 al campeón defensor Alemania y comenzaba a lapidar el sueño germano de repetir el título. Dos días más tarde, Japón vencía a Colombia y Senegal al cabeza del grupo H, Polonia. Este tipo de resultados se extendieron durante todo el torneo cuando por ejemplo, Rusia eliminó en octavos de final al campeón del 2010, España y cuando Croacia, un equipo que no aparecía entre los principales candidatos, llegó con buen juego y autoridad a la final del torneo. Por último, no estamos mencionando el empate de la Argentina contra Islandia. Todo esto nos lleva a preguntarnos si este Mundial fue más parejo que otros, si resultados como los mencionados son producto del azar o de cierto patrón que por ahora, no habíamos visto. Por suerte, los datos nos ayudan a conciliar esta duda; en particular se estudió la diferencia de goles en partidos mundialistas cuyos seleccionados tienen una diferencia mayor a 10 puestos en el ranking FIFA (por ejemplo, Alemania vs México). Es decir, se excluyeron del análisis a partidos entre equipos “parejos” (como el encuentro de semis entre Bélgica y Francia). Se realizó esto desde el Mundial 1994 ya que los rankings FIFA comienzan a existir en 1993. Vemos los resultados:

La conclusión más relevante a simple vista: cada vez es menor la diferencia entre los equipos. La tendencia es claramente decreciente, y desde 2002 cada vez, los equipos “superiores” ganan (si es que lo hacen) con mayor dificultad. De una diferencia promedio de 1,12 goles en 1994, se llegó a 0,63 en Rusia 2018. Esto enfatiza el hecho de lo difícil que es predecir el Mundial: al realizar predicciones basándose en datos históricos, se está tomando el supuesto (bastante fuerte) que el futuro se comportará de forma similar al pasado, pero vemos que esto no es verdad, lo que hace repensar nuestra forma de encarar modelos predictivos para este tipo de torneos. Por otro lado, nos lleva a imaginar que quizás en el futuro, no será tan sorprendente que alguna selección “débil” (o sea, selecciones que no sean ya campeonas del mundo u Holanda) sea campeona en Qatar. Quizás, la hazaña de Croacia no sea algo aislado y comience a ser la norma en años venideros. Pero eso, además, nos invita a la reflexión: no existen partidos o rivales “fáciles”. Es verdad que utilizar el ranking FIFA como medida de “calidad” tiene ciertas fallas (no es extraño ver en los Mundiales a cabezas de serie “débiles” – como Polonia –, a los que les cuesta vencer a rivales teóricamente inferiores), pero como tiene en cuenta sólo los últimos 4 años para su cálculo, y al ser una medida conocida, puede llegar a ser considerada relevante y objetiva.

“La historia define cada vez menos el futuro, entonces el fútbol pasa a ser un espectáculo del cual cada vez más desconocemos su resultado…”

Para finalizar: se ve cada vez David le tiene menos miedo a Goliat y esto hace que este deporte sea más lindo de lo que ya es.  Porque la historia define cada vez menos al futuro, lo que hace que ver un partido de fútbol ( en especial si es de Mundial) sea un espectáculo por sí solo y  cuyo resultado desconocemos. Cada vez más.

Fuentes
Datos sobre partidos históricos: base / visualización
Datos sobre rankings FIFA

Nicolás García Aramouni

Analista Invitado