Posiblemente la liga más atractiva y competitiva del mundo, ha sido particularmente esquiva para los directores técnicos nacidos en Inglaterra. Van 26 temporadas (desde la 1992/93 cuando se conformó la liga) donde los entrenadores de los equipos campeones provienen de otros países, y si la próxima temporada el Liverpool del alemán Klopp y el Manchester City del español Guardiola mantienen el nivel, la tendencia difícilmente cambie. El Manchester United (con el noruego Solskjaer), los Spurs del argentino Pochettino y el Arsenal del francés Emery tampoco son opciones.

La liga inglesa tiene apenas cuatro equipos entrenados por técnicos nacidos en su territorio, una proporción inversa a la de los otros campeonatos top del continente: a mediados de temporada 18 italianos hay al frente de los 20 equipos de Serie A, 17 franceses en los 20 de la Ligue 1 y 15 españoles entre los 20 de La Liga.

La esperanza viene desde el Championship

En el muy entretenido campeonato de segunda división, donde Norwich dirigido por el aleman Daniel Farke le arrebato el titulo al Leeds de Marcelo Bielsa, la figura del ex volante de la selección inglesa Frank Lampard peleando los primeros lugares al frente del Derby County y eliminando al Manchester United en la Carabao Cup (y al propio Leeds en el play-off por el ascenso), abre la esperanza inglesa de tener un nuevo entrenador determinante en la Premier League. Más allá de sus condiciones como manager, su trayectoria y lo que representa como figura para el fútbol inglés son su principal llave de acceso a la dirección de equipos con aspiraciones reales de conseguir el titulo de la Premier.

Además, el antecedente que entusiasma esta basado más en las curiosidades históricas que en los datos: las primeras grandes hazañas de Brian Clough se dieron en la misma división y con el mismo equipo.

 

Más extraño que la ficción

En el 2001, una película que vincula muy bien el mundo del fútbol y el fino humor británico,  pone al ignoto entrenador (ficticio) Mike Basset del Norwich de la segunda división como entrenador de la selección inglesa buscando clarificarlo al mundial de Japón y Corea.  De anteojos y bigote, Bassett es uno de los muchos estereotipos que la película hace desfilar con ironía y detalle. No es exactamente la misma situación, pero las dificultades de encontrar un seleccionador nacional están muy bien retratadas.

Si no la vieron (y se las arreglan con el inglés) pueden acceder al link haciendo click acá

 

 

 

 

Matías Conde

Data Analyst. Responsable de Analítica Sports Data.

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