La final de Wimbledon ganada por Novak Djokovic entregó una curiosidad en la que vale la pena detenerse tras haber vivido una definición tensa y emocionante de 4 horas y 57 minutos de duración: prácticamente todos los datos estadísticos del partido favorecieron a Roger Federer, pero como resulta obvio el campeonato fue ganado por Djokovic. Pero aún con esta rareza, es indispensable marcar algo central: el único casillero donde el serbio dominó es el que explica porqué Federer no pudo ganar su noveno Wimbledon y el Grand Slam número 21 de toda su historia.

El partido fue 7-6(5), 1-6, 7-6(4), 4-6 y 13-12 (3) para Djokovic. El score ya ofrece algunas pautas: el serbio jamás estuvo por debajo en el “storytelling” del encuentro, excepto  cuando en el quinto set tuvo que salvar dos match points (8-7 Federer, 40-15 con su servicio). A pesar de los números globales orientados hacia Federer, el  devenir del encuentro osciló entre las ventajas con sets a favor para Djokovic que el serbio no logró concretar.

Federer: dos match points en la final. Dominio total de los puntos en la red

El otro aspecto puntual del resultado es que el 6-1 para Federer (segundo set) implica de por sí un acumulado de estadísticas para el lado del suizo. De hecho Novak Djokovic ingresó al tercer set con ninguna oportunidad de quiebre a la que haya podido asomarse, cuando Federer ya había concretado 3 de 6.

Los datos finales muestran como Roger Federer intentó con muchísimo éxito jugar pocos rallies, bajar la pelota con slice y cerrar los puntos en la red: ahí tenemos el 78 por ciento de eficacia en puntos ganados en la red (51 sobre 65). Los dos jugadores estuvieron parejos en los primeros saques metidos (62% Djokovic, 63% Federer) y en puntos ganados con el primer saque (74% Djokovic, 79% Federer). Pero los 25 aces del suizo muestran también cómo pudo bajar el porcentaje de Djokovic en los puntos ganados con la devolución, un argumento que el serbio siempre tiene de su lado: 64 sobre 203 puntos, lo que equivale a un 32 por ciento.

Djokovic: 10 errores no forzados menos que hicieron la diferencia

Muchos pueden pensar que la lectura de lo que sucedió en la final, a partir de las estadísticas globales del partido, ofrece una perspectiva algo tramposo. Es contar la historia hacia atrás con el convencimiento de poder explicar todo desde los números. Esta final entre Djokovic y Federer (dato al margen: Djokovic le ganó a Federer las tres finales que jugaron entre ellos en Wimbledon) ofrece la rareza de números muy inclinados hacia un solo lado. Acá la lectura deja de ser forzada y no es un juego de palabras: Djokovic cometió menos errores no forzados que Federer (52 contra 62) y varios de esos fallos del suizo se vinculan a la definición de games. Federer los cometió cuando realmente cuestan caro. Ese detalle explica mucho en una final en la que “Su Majestad” tuvo 40 tiros ganadores más que el número uno del mundo.

La trama emotiva de un partido de casi 5 horas, aunque hablar de datos nos apasiona, queda muy por encima de lo que las estadísticas pueden explicar. Lo cual demuestra que la épica deportiva no depende de los datos. Pero las conclusiones que se sacan de los datos en contexto, cuando lo sentimental es tan grande, pueden entregar la explicación aproximada de porqué fue para Djokovic lo que los números señalan que debió ser para Federer.

 

Datos globales de la final

 

 

Marcelo Gantman

Director de Contenidos de Analítica Sports.

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